LEER: Desde los que hacemos posible Todos los Nombres de Porcuna, quisiéramos pedir disculpas a todas aquellas personas que se han puesto en contacto con nosotros a través de e-mail o facebook solicitando información sobre sus familiares, y que a día de hoy no les hemos contestado. Creo que son unas 25 peticiones las que tenemos sin atender, pero es que los medios de los que disponemos son escasos y el trabajo se nos acumula.

Gracias por vuestra paciencia, y esperemos contestar a vuestras peticiones lo antes posible.


- El monumento a la intolerancia y al fascismo se renueva en Porcuna (Jaén)
- El monumento a los "Caídos" sufre una gamberrada.
- Por la retirada de nombres y símbolos franquistas de Porcuna.
- Calles relacionadas con el franquismo y su exaltación en Porcuna
- La peculiar memoria histórica en Porcuna.

martes, 5 de abril de 2011

MANUEL BORREGO MORENO

MANUEL BORREGO MORENO

Los asesinatos cometidos por las milicias el día 3 de septiembre de 1936 en el paraje denominado “EL Barranquillo” y en la noche del 14 de diciembre de ese año en el cementerio municipal de Porcuna, junto al segundo ciprés; sirvieron como argumento incriminatorio para que muchos porcunenses, militantes o no en grupos de izquierda o republicanos, dieran con sus huesos en cárceles, y en el peor de los casos en las tapias del cementerio, aunque éstos no hubiesen participado en los mismos.

Cementerio de Porcuna
Cementerio de Porcuna. Fuente: Todos los Nombres de Porcuna.



Los asesinatos perpretados en los dos lugares mencionados, lejos de dilucidarse quiénes fueron los responsables de los mismos, fueron aprovechados por los vencedores para erradicar de raiz las “malas hierbas rojas” que había protagonizado el inicio del cambio social en las dos décadas anteriores al comienzo de la Guerra Civil. Cabría preguntarse, a estas alturas de nuestras investigaciones, si al nuevo orden social y económico de Porcuna, realmente le interesó dilucidar los hechos acaecidos en esas dos noches; o por el contrario, encontró “la piedra de toque” desde donde partirían todas sus acusaciones, imputaciones y denuncias. Y es, digámoslo así, que en los miles de documentos consultados por nosotros, incluida la Causa General de Porcuna, no está para nada claro, en primer lugar, quiénes fueron los asesinos de los “señores de orden”; y, en segundo lugar, quiénes fueron los asesinados. Las cifras y los nombres, así como los argumentos esgrimidos oscilan demasiado según la fuente de información que consultemos.

Lo argumentado anteriormente nos trae a colación a nuestro nuevo protagonista de hoy, Manuel Borrego Moreno, nacido en 1896 en Porcuna; hijo de Ricardo y de Francisca, con domicilio en calle San Benito nº 26 y casado con Consuelo Moreno Ruano, con la que tuvo dos hijos.

Manuel estuvo afiliado a la UGT desde 1930, y muy posiblemente al PSOE, ocupando varios cargos de responsabilidad a principios de 1936, en concreto, el de Contador por la Sociedad Paz y Libertad de Agricultores (UGT) elegida en asamblea el 12 de enero de 1936, presidida por Manuel Cobo Aguilera. Con el triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936, y el inicio del golpe de estado de julio, Manuel Borrego fue representante de la UGT dentro del Comité del Frente Popular, de la Junta Calificadora, formando parte también, de la Comisión de Abastos Local, encargada de la distribución de alimentos y otras materias básicas de supervivencia en una población que iba en aumento con la llegada de cientos de refugiados de los pueblos de Córdoba amenazados por los regulares, requetés y falangistas. Fue también el encargado de la fábrica de harinas de Pedro Funes, encargándose de registrar la entrada del trigo requisado y de despachar la harina a los panaderos locales mediante avales.


9.Patio nº 1 de la antigua prisión provincial
Patio de la Prisión Provincial de Jaén. Fuente: www.laguerracivilenjaen.com/

Ante la presión fascista en los frentes de guerra a finales de 1936, Manuel Moreno, junto al resto del Comité del Frente Popular, abandona el pueblo el 31 de diciem bre, refugiándose en Jaén, enrolándose en la Guardia de Seguridad, en la 34 compañía del Grupo 13 urbano de la capital jiennense. En este cuerpo permaneció hasta el final de la contienda.

El 5 de mayo de 1939 se encontraba detenido en Porcuna, desconociendo si antes había pasado por alguno de los campos de concentración habilitados al efecto en la provincia de Jaén. Fue denunciado por Benito Pérez Bellido, Francisco Cobo y Cobo y Valeriano Párraga Quero, que lo acusan de participar en los asesinatos del Barranquillo (Torredonjimeno). Preguntado si participaba en las reuniones del Frente Popular donde se tomaban las decisiones de detenciones y muertes dice: "que a cuantas reuniones asistió como miembro del FP nunca se trató de perjudicar los intereses ni las personas de elementos de orden". Niega, por otro lado, su participación en el Barranquillo.


Sociedad de Agricultores Paz y Libertad (UGT). Porcuna
Sello de la Sociedad de Agricultores "Paz y Libertad" de Porcuna

En el Consejo de Guerra celebrado en Jaén el 27 de marzo de 1940 fue condenado a muerte por adhesión a rebelión militar, al haber presenciado los fusilamientos del Barranquillo, sin que se pueda probar su participación en ellos. Otra vez más, la sangre derramada por los “señores de orden” era rentabilizada por los vencedores para seguir derramando sangre, y de paso, quitarse del medio a un sindicalista comprometido. Finalmente, y con la misma arbitrariedad por la que fue condenado a la pena máxima, le fue conmutada ésta por reclusión perpetua. El 7 de octubre de 1940, en tónica con el momento, le rebajan la pena a 30 años de cárcel. Comenzaba así una larga trashumancia carcelaria que le llevaría de Porcuna a Jaén, y de aquí al Puerto de Santa María (Cádiz), para finalizar en Talavera de la Reina en 1945. En este año, aprovechando los beneficios otorgados por el régimen tras la derrota hitleriana, solicita el indulto, que le es concedido el 16 de febrero de 1946.

A partir de aquí, poco podemos aportar sobre la vida de Manuel Borrego Morente, salvo que se encontraba en Porcuna el 6 de junio de 1947, residiendo en la C/ San Benito, nº 26.


Democracia. 12-I-36. Paz y Libertad
Diario Democracia, de 12 de enero de 1936.

Desconocemos si la represión franquista, al margen de los quebrantos, sufrimientos y penurias, que tuvo que pasar su esposa e hijos, al tener a su marido y padre en la cárcel, llegó a cebarse con ella, al igual que lo hizo con tantas familias de los vencidos. Sí sabemos que un hermano de nuestro biografiado, Maximiano Borrego Morente, sargento republicano y conductor de una ambulancia durante la contienda, murió en el campo de concentración de Reus (Cataluña) el 2 de mayo de 1940, como consecuencia de una peritonitis tuberculosa. Otro hermano suyo, Antonio Borrego Morente, engrosa en este caso, el largo listado de desaparecidos durante y después de la guerra.

Fuentes:

1.- Archivo Militar Segundo de Sevilla. Expediente de Consejo de Guerra de Manuel Borrego Morente. Sumario 21.840; Legajo 145; número 6.245.
2.- Archivo Militar Segundo de Sevilla. Expediente de Consejo de Guerra de Maximiano Borrego Morente. Sumario 2.573; Legajo 310; número 12.583.
3.- Centro para la Recuperación de la Memoria Histórica. “Junta Provincial Calificadora de Porcuna”. PS. Madrid. Caja 490. Folio 204. Salamanca. (2010).
4.- Periódico “Democracia” (Jaén), de 12 de Enero de 1936. Biblioteca Nacional de España.

lunes, 4 de abril de 2011

MANUEL MOLINA CARREÑO

MANUEL MOLINA CARREÑO

Gracias a la aportación de Germán Hurtado, sobrino político de Manuel Molina Carreño, conocemos hoy un poco mejor la vida de este porcunense, que pese a las vicisitudes de la época, se mantuvo fiel a la República.

Combates en la Casa de Campo (Madrid)

Nos cuenta Germán, que siendo muy joven Manuel fue destinado a Marruecos como militar, donde fue herido y considerado por el rey Alfonso XIII, Caballero Mutilado. De África volvió a la península destinado a un regimiento de caballería que existía en Badajoz. “Allí conoció a mi tía, - nos narra Germán- que fue su esposa hasta su muerte. De Badajoz fue destinado a Aranjuez. En esa localidad estuvo hasta que ingresó en la escolta presidencial, siendo presidente don Niceto Alcalá Zamora. Se mantuvo leal al ejército de la República. Su hermano Alejandro fue uno de los fundadores de la Falange con intimidad muy estrecha con José Antonio Primo de Rivera. Otro hermano, llamado Emilio, fue coronel del ejército de Franco. Con ambos hermanos tenía una buena relación familiar. Cuando ingresó en la escolta presidencial era brigada. Como es natural vivía en Madrid. Desde abril de 1935 hasta el final de la guerra viví con ellos y fui testigo de todo lo que contaré de este periodo. Era excelente jinete y fue triunfador en concursos hípicos. Admirado y querido por sus compañeros, nunca le conocí una enemistad ni un mal gesto hacia nadie. Comienza la guerra y su obligación fue defender al presidente”.

Manuel fue destinado en los primeros compases de la guerra al frente de Madrid, donde ostentó la graduación de capitán en el Batallón Octubre nº 11, compuesto principalmente por miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas, lo que luego sería la 30 Brigada Mixta del Ejército Popular. Él ya no llegaría a formar parte de aquella Brigada, pues fue herido en la defensa de la Casa de Campo (Madrid) un 13 de noviembre de 1936, cuando los franquistas lanzaron una dura ofensiva sobre ellos que sería paralizada en la Ciudad Universitaria. “ Fue hospitalizado, -continua Germán- con tres tiros en el brazo izquierdo y dos en la pierna que obligaron a amputársela. Pasó meses entre la vida y la muerte a consecuencia de la infección de las heridas. Salió adelante con muchísimos sacrificios y en octubre de 1937 nos fuimos a zona de retaguardia, a Villarrobledo (Albacete) donde residimos hasta el final de la guerra. Fue una vida tranquila. A los dos días de entrar en el pueblo las tropas de Franco, mis tíos fueron detenidos. A ella – su esposa- la dejaron en libertad a los 15 días, pero a él lo mantuvieron durante tres años en las cárceles de La Roda (Albacete) y Porlier (Madrid). Le hicieron juicio por ser capitán del ejército republicano. Pero gracias a que no le encontraron delitos para condenarlo y haber estado tres años detenidos, así como por la cantidad de avales presentados en su favor por personas adictas al régimen de Franco, en la primavera de 1942 lo pusieron en libertad. Mi tía y yo, entretanto, volvimos a Badajoz, adonde él llegó después. Consiguió un trabajo y vivió en esta ciudad hasta el año 1981”, muriendo a los 79 años. En Badajoz reposan sus restos mortales.
D. Niceto Alcalá Zamora.

Gracias Germán por narrarnos en unas breves pinceladas la vida de tu tío. Por otro lado, nos gustaría que te pusieras en contacto con nosotros en el siguiente e-mail para ampliar la información: nombresporcuna@gmail.com


Fuentes:

  • Germán Hurtado, sobrino político de Manuel Molina Carreño.
  • José María García Márquez (2009): "Trabajadores andaluces muertos y desaparecidos del Ejército Republicano .(1936-1939)".
  • Diversos documentos rescatados de la casa del farmacéutico Emilio Sebastián González (inéditos).

lunes, 14 de marzo de 2011

Inauguración de los muros de la Memoria en Córdoba


  El Ayuntamiento de Córdoba, CECOSAM, y las Asociaciones Foro por la Memoria de Córdoba, Foro Ciudadano por la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía y Ágora del Pensamiento Social, tienen el honor de convocar a todos los ciudadanos y ciudadanas a la inauguración en los cementerios de La Salud y San Rafael de Los Muros de La Memoria, en homenaje a las victimas de la represión franquista en Córdoba.

Recordemos que en esta ciudad, así como en la provincia, fueron ejecutados sumarísimamente 44 paisanos o vecinos de Porcuna.

Fecha: 18 de marzo de 2011

Hora y lugar:

a las 11:30 h. Cementerio de La Salud
a las 12:30 h. Cementerio de San Rafael

LISTADO NOMINAL DE PORCUNENSES FUSILADOS EN CÓRDOBA

9-ENERO DE 1937

  1. Manuel Cañete Romero, 49 años, depositario del Ayuntamiento.

11-ENERO-1937

  1. Benito Gordillo López, chófer, 64 años.
  2. Carmen Coca Moreno (esposa deL anterior), 60 años, sus labores.
  3. José María Quero Sánchez, 33 años, jornalero.
  4. Juan Pérez Ortega. Natural de Lahiguera, residente en Porcuna, 58 años, jornalero.

13-ENERO-1937
  1. Juan Peláez Guardia, 36 años, jornalero.

15-ENERO-1937

  1. Francisco Millán Quero, 41 años, campo.
  2. Juan Lendines Lendines, 50 años, vaquero.

16-ENERO-1937

  1. Pedro Romero Ruano, 28 años, campo.
  2. Antonio González Moreno, 40 años, campo.
  3. Bartolomé Teruel Palomares, 42 años, panadero.
  4. Benito Bellido González, 32 años, barbero.
  5. Juan Torres Ramos, 52 años, industrial.
  6. Otilio Arroyo Casado, ferroviario.

19-ENERO-1937

  1. José Carrasco Ruiz. Natural de Lopera, residente en Porcuna. Jornalero.
  2. Juan Morales Marina. Natural de Higuera de Calatrava, vecino de Porcuna. Abogado. 49 años.

20-ENERO-1937

  1. Benito Raya Ruiz, 46 años, zapatero.

22-ENERO-1937
  1. Manuel Guerrero Quero, 54 años, jornalero.
  2. Modesta Piñar de Torres, 61 años, sus labores.
  3. Eulogio Bellido Pérez, 40 años, jornalero.

27-ENERO-1937

  1. Juan Casado Cobos, 52 años, jornalero.
  2. Luis Garrido Heredia, 55 años, jornalero.

2-FEBRERO-1937
  1. Alberto Herrera López, 47 años, jornalero.

4-FEBRERO-1937

  1. Gabriel Álvarez Jiménez, 49 años, cartero. Castelldeferro, Granada. Vecino de Porcuna.

5-FEBRERO-1937

  1. Martín López Elvaz. Ferroviario.

11-FEBRERO-1937

  1. Antonio Baudel(t) Casado. Jornalero, 75 años.
  2. Moisés Sánchez Garrido. Natural de Alcalá la Real, vecino de Porcuna. Jornalero.

15-FEBRERO-1937

  1. Felipe Moreno Herrera. Jornalero, 62 años.
  2. Manuel Márquez Camuña, medigo (sic), 71 años.

17-FEBRERO-1937

  1. Francisco Torres Navarro, campo, 62 años.
  2. Juan Torres Navarro, campo, 45 años.

18-FEBRERO-1937
  1. Antonio García Moreno, 25 años, jornalero.

7-ABRIL-1937
  1. Manuel Piñar López (de / Torres), 44 años, barbero. ¿Hermana de Modesta Píñar de Torres?.

20-ABRIL-1937

  1. Juan Jurado Fernández, 30 años.

8-ENERO-1938
  1. Manuel Vallejo Peláez, 51 años.
  2. Manuel Casado Quero, 63 años, jornalero.

18-ENERO-1938

  1. José Alguacil Cobo. Fusilado en Almedinilla.

28-ABRIL-1939

  1. Juan Bautista Ruano Muñoz, "Bautista". Albañil, 43 años.

20-FEBRERO-1940

  1. Pablo Barja Peláez. Afilador, muerto en la cárcel.

27- DICIEMBRE- 1940


3-JUNIO-1941.

42.- Lucas Fortado Cañete, chófer.



Fuentes y bibliografía:

Hidalgo Luque, Patricio "La Guerra Civil en Córdoba 1936-1939" http://www.laguerracivilencordoba.es/.
De Córdoba Ortega, Santiago: "Geografía de la represión criminal franquista: Todos los nombres de Jaén (1936-1952)" (manuscrito).
Moreno Gómez, Francisco (1985): La guerra civil en Córdoba: 1936-1939. Alpuerto S.A.
Moreno Gómez, Francisco (2008): 1936: el genocidio franquista en Córdoba. Crítica.
Expedientes de Responsabilidades Políticas. Jaén (varias consultas).



domingo, 13 de marzo de 2011

¿Asesinato o suicidio?. IV PARTE

 Iglesia de Jesús: cárcel de hombres y mujeres durante la posguerra.

Oficialmente el asunto sobre el “presunto” suicidio había quedado cerrado, atado y bien atado. Los testigos presenciales de los hechos, sus carceleros, cuando ya había pasado la resaca del crimen y de la “victoria”, padecieron noches interminables de insomnio, de pesadillas, de fantasmas que volvían a rendirles cuentas. Los más cobardes, aquellos que no se enfrentaron a su propia consciencia, se escondieron detrás del rosario, la devoción, el martilogio, y la expiación de culpas pasadas. Al fin y al cabo, había argumentos de sobra que justificaban estas actuaciones contra los anti-España. Además, ¿qué podían temer?, ¿quién les iba a pedir cuentas o responsabilidades?. Porcuna, sus gentes, sus moradores, padecían de amnesia colectiva por el miedo, el terror, y la brutal represión política, ideológica o de clase, que se estaba llevando a cabo. Las cárceles estaban a rebosar, y ni los niños, siempre curiosos, fisgones, se acercaban por la iglesia de Jesús o la Torre-Castillo. Entre sus muros, en unas condiciones infrahumanas, se agolpaba el “rojerío” de la ya desaparecida República. Ellos, los carceleros, serían los encargados de construir el Nuevo Estado, y éste, generoso, los dejó emplear todos los medios a su alcance, aunque fuesen de dudosa religiosidad cristiana. Así las cosas, ¿qué pasó realmente, se suicidó o fue asesinado a manos de sus carceleros y verdugos?.
JUAN DE MATA CESPEDOSA
Juan de Mata Cespedosa del Pino, Subjefe de la Policía Municipal de Porcuna durante la República, y asesinado en la Torre Nueva en 1940.

Nuestro supuesto suicida, al igual que otros célebres protagonistas, no quiso despedirse de la Historia, sin escribir una página en ella. Setenta y dos años han pasado desde aquél triste suceso de un 31 de julio de 1939; en el que los protagonistas propagaron el bulo, el enredo y la “versión oficial de los hechos”. Casi tres cuartos de siglo donde las únicas referencias reposaban nebulosas en las mentes de sus coetáneos, para pasar luego a engrosar la ya colmatada leyenda negra de la guerra y la posguerra. Tal fue la confusión que propagó el régimen victorioso, que durante la posguerra fueron varias las personas que se “tiraron” desde la Torre, aunque nosotros, por el momento, solo tenemos a nuestro protagonista. Entre los supuestos suicidas cabe mencionar al Subjefe de la Policía Municipal durante la República, Juan de Mata Cespedosa del Pino, “Trepaollas”, que procedente de uno de los campos de concentración de Almería, moriría violentamente en Porcuna, en la Torre Nueva, un 14 de octubre de 1940. Otro de los que ha quedado fosilizado en las consciencias de las gentes de Porcuna fue Antonio Gallo Quero, “El Hijo del Gallo, manigero de Hermenegildo”, del que se contaba que fue arrojado desde la terraza de la Torre, ya que como él era “gallo”, sabría volar (sic). Nuestras fuentes, por el contrario, dicen que Antonio Gallo Quero sería uno de los fusilados en Jaén el 11 de agosto de 1944, salvo que en su expediente de Consejo de Guerra, nos llevemos alguna sorpresa cuando lo consultemos.

También nos han legado nuestros ancianos un diálogo que sí tiene fundamento, una vez corroborada las fuentes de procedencia. Dice así:

“¡Rafalito!, ¿por qué se cayó tu padre de la torre?. 
Porque no sabía volar” – dijo él, con naturalidad -

Efectivamente, este niño, Rafalito, que nació póstumamente, según creemos, es el hijo de nuestro despeñado biografiado.

Continuará ...

sábado, 12 de marzo de 2011

¿Asesinato o suicidio?. III PARTE

Continuación I y II PARTE.

Torre Nueva (Porcuna)

El falangista Manuel Gascón Toribio, a las preguntas de José Luis Roldán contesta entre otras cosas, que el detenido fue conducido al arresto municipal de la Torre, aproximadamente sobre las 20,15 horas, y que lo entregaron a la guardia de alli. “Cinco munitos despúes (sic) de haberlo dejado en el castillo tuvieron la noticia de que se había arrojado por una de las ventanas del mismo falleciendo en el acto (según esta declaración la muerte se habría producido sobre las 20,20 horas, cuando la autopsia y resto de la documentación consultada por nosotros nos dan las 21,30 de la tarde-noche cuando acaecieron los hechos)”. Manifiesta por otro lado, que la guardia del castillo estaba a cargo esa tarde de Manuel Sánchez, “El Sastre” y Andrés Moreno Morales. A la pregunta de cuáles fueron los motivos que indujeron al suicidio, respondió que serían “los hechos delictivos que cometió en esta ciudad durante el dominio rojo”.

Por su parte, uno de los guardianes de aquella tarde, Andrés Moreno Morales de 24 años de edad, dice que “sobre las 21,00 horas aproximadamente le hicieron entrega del detenido (...) con la orden de mantenerlo incomunicado, y que procedió inmediatamente, en unión del falangista Rafael Moreno Ruiz a su conducción a encerrarlo en una de las habitaciones del piso primero (...) sin advertirle al detenido señales exteriores de excitación que le indujeran a suicidarse (¡). A los pocos minutos de haber quedado el detenido incomunicado en la referida habitación, sintieron un porrazo grande, abrieron la puerta de la misma, y ya el detenido no se encontraba en la habitación, creyendo el dicente que el porrazo fue debido a la caida de un tablón que había para evitar la entrada en la parte inferior de la ventana”.

Porcuna en la posguerra. Paisanos, falangistas, "moros" y militares.

Finalmente, el juez Militar, en sus conclusiones, tras “recabar” toda la información y comprobar el estado de la celda, corrobora las afirmaciones de los actores de esta trama, aportando como novedad, si cabe, que del resultado de la autopsia se desprende de la misma“que no hubo malos tratos de obra al detenido” (¿tuvo que haberlos?).

Finalmente, el auditor de guerra cierra el asunto al no apreciar responsabilidad penal alguna.
Continuará ...

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Asesinato o suicidio?. II PARTE




Nuestro Juez Militar, Sr. Amador Roldán, sigue con el esclarecimiento de los hechos que precedieron a la muerte, por orden del Auditor de Guerra, como veíamos anteriormente, algo poco habitual en estos casos, ya que la muerte era una rutina más en los días posteriores al final de la guerra. El Jefe de la Cárcel en esos días era nuestro también conocido Fernando Lupiáñez, “El Vinagrero”, que afirma por escrito que desconoce cuándo ingresó en prisión nuestro “suicida” y cuál fue la autoridad que ordenó su ingreso. Por el contrario, el sargento de la Guardia Civil, nos dice sobre el mismo: “es autor de saqueos, requisas, quema de imágenes, detenciones de personas de derechas, asistiendo a los fusilamientos de 27 de éstas que se asesinaron en el Barranquillo y el Cementerio (recordemos que la Causa General de Porcuna (1941) recoge solo 24 fusilados y no 27 como asevera el sargento). Estaba afiliado al Partido Comunista dedicando gran actividad a la propaganda antifascista, y fue miliciano voluntario con armas. En las últimas horas de la tarde del día 31 del anterior (julio) llegó a ésta conducido por individuos de Falange (¡) de Los Villares quedando detenido en una habitación del Castillo en concepto de incomunicado. Inmediantamente de quedarse solo en dicha habitación se arroyó por una ventana de la misma al exterior del edificio falleciendo a consecuencia del golpe recibido. Esta resolución, sin duda la adoptó (ahora el sargento también hace de juez) por la responsabilidad que sobre él pesaba ante la cantidad de delitos cometidos y de los cuales no va a responder ante la justicia (algo evidente) pues sábese que no existió otro móvil que le condujera a suicidarse (¿cómo sabría el sargento que el suicidio era motivado por los “crímenes” cometidos?)”.

Detalle de la ventana de la Torre Nueva por donde cayó el reo


Pocos días después, el Jefe de Falange, Javier Morente Garrido, respondía a la instancia del Juez Militar, entre otras acusaciones, de la siguiente manera: “en la noche del 14 de diciembre de 1936 intervino en los asesinatos cometidos a 14 personas de derechas (la Causa General de Porcuna (1941) solo recoge 12, y el Sargento habla de 27) en el cementerio de esta localidad, siendo el que más se distinguió por su crueldad” (suponemos que el Sr. Morente habla de oidas, pues él por esas fechas estaba preso del bando rojo).

En la declaración del por entonces Jefe de Información e Investigación de FET y de las JONS, Sr. Enrique Barrionuevo L. Obrero se dice que llegó a la ciudad “conducido por un falangista de Los Villares (recordemos que el sargento decía que eran varios los falangistas) el día 31 de julio en el coche de línea sobre las veinte horas, siendo trasladado inmediatamente a la oficina de Información e Investigación (...) para tomarle los datos de filiación (documento, por otro lado, que no aparece en el expediente, además de que el preso debería haber pasado por el cuartel de la Benemérita, y no la sede de Falange), y formalizar la denuncia, en cuya operación se invirtió unos diez minutos, sin que fuese molestado por ninguno de los agentes (anoten esto, porque parece que era común “molestar” a los detenidos; o bien, dejar claro ante el teniente que ellos no tuvieron nada que ver en su muerte), y cuya denuncia no pudo ser entregada en el juzgado militar por no ser horas de oficina (¡curioso!, porque el Juez Militar, Sr. Amador Roldán, a los diez minutos de producirse el despeñamiento del detenido, ya sabía lo ocurrido, según consta en el expediente), siendo conducido el detenido a la torre del castillo, que es el depósito municipal, por los falangistas Victoriano León López, Matías Ruano Ortega y Manuel Gascón Toribio, con orden de mantenerlo incomunicado hasta que se pusiera a disposición del juez militar”. Barrionuevo L. Obrero continúa diciendo en su declaración: el reo le “había manifestado repetidas veces en la oficina de Información, cuando se le comunicó que pasaba detenido al depósito municipal sus deseos de ir sin esposas (¡), que se comprometía a meterse solo en la cárcel sin que nadie le acompañara. Que ignora los motivos que le indujeron a suicidarse, como no sea responder con sus múltiples hechos vandálicos a la acción de la justicia”.

Continúa ...

miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Asesinato o suicidio?. I PARTE

 ¿Asesinato o suicidio?. I

Sobre las 21,30 horas de una tarde tórrida y vespertina del 31 de julio de 1939, encima de un montón de escombros, aparecía el cuerpo sin vida de un hombre de unos 40 años de edad, arrojando sangre por el cráneo, boca, nariz y oidos. Éste yacía a la altura del número 24 de la calle Castillo, habiendo descendido de forma violenta desde la ventana de la planta primera de la Torre Nueva, a la sazón, presidio en aquellos días de las personas que provenían del “campo rojo recientemente liberado”. 
 

Torre Nueva en la actualidad a lo que fue la Calle Castillo

Los acontecimientos se precipitan. Transeuntes y curiosos dieron la voz de alarma al recién llegado Teniente Provisional José Luis Amador Roldán, instalado muy cerca de allí, en el antiguo palacete de la familia Funes. Éste, atónito, y ante la evidencia de que la muerte ha sido presenciada casi en directo por demasiadas personas, decide abrir diligencias previas sobre el asunto, tras breve conversación telefónica con el Auditor de Guerra, apremiando al juez municipal, Sr. José Robles y Robles a que levantese el cadáver e identificase al fallecido. El Juez se personó en el lugar, asistido por el Secretario, Sr. Juan Soriano Rodríguez y el médico Sr. Anselmo Hernández Conde. En el registro al sujeto, en su blusa, encontraron una cartera que contenía tres salvoconductos expedidos a nombre del difunto, dos billetes de a peseta del Banco de España, un recorte de periódico, una cajetilla de tabaco de 0,40 y otra media de la misma clase; un estuche de papel de fumar “Alcoy” y un “pañuelo moquero”. Con esos documentos y otras informaciones aportadas por “personas de conocimiento” (sic) nuestro honorable Sr. Robles llevó a cabo la identificación del sujeto fenecido a sus pies. Por su parte, el facultativo Hernández Conde, certifica lo evidente, que el reo había muerto muy posiblemente por el golpe producido tras su caída desde la Torre.

Palacete de la Familia Funes, sede del Juzgado Militar.


La autopsia realizada el día posterior en el cementerio municipal por los médicos (¿forenses?) Sr. Hernández Conde y auxiliado por nuestro ya conocido Sr. Funes Pineda, que apenas duró cuarenta minutos, se apreció un hematoma en la región temporo-parietal derecha y rostro ensangrentado por hemorragia de oidos, boca y nariz; fracturas en los hombros; heridas en un pulmón producidas por la rotura de las costillas 3ª, 4ª y 5ª. “El corazón se encontró exagüe y el estómago vacío”. La muerte, según los pruritos “fue instantánea producida por las lesiones” descritas anteriormente y “causadas por el golpe recibido sobre el suelo al lanzarse por una altura”. En suma, y según los partes oficiales de los detentadores del poder en esos momentos en Porcuna, nuestro infeliz protagonista de esta historia se había suicidado, arrojándose por la ventada de la primera planta de la Torre, que sin duda, no debió estar tapiada o enrrejada. Testigos de su inscripción en el registro civil de defunciones fueron Manuel Moreno Ramos y Manuel Ruano Ortega.

El cementerio de Porcuna en la actualidad.

domingo, 20 de febrero de 2011

Francisco Calderón Cabeza: entre la leyenda y la realidad.

FRANCISCO IDELFONSO ÁNGEL CALDERÓN CABEZA “Chirivito”

La siguiente Historia no es el final de la misma,
sino el principio de la Historia de Francisco.

Fosa sin nombre

Francisco Calderón Cabeza es uno de esos personajes a caballo entre la leyenda y la realidad que ha permanecido en las consciencias de nuestros mayores. Para unos suponemos que fue un héroe, para otros, embriagados por el odio a la clase obrera, un maleante y un bandido. Sea como sea, a Francisco le tocó vivir y morir en uno de los momentos más trágicos de nuestra historia reciente, la guerra civil, y tomó partido como joven desesperado por las duras condiciones de vida, por uno de los bandos en litigio, el bando de los oprimidos, el que pasó hambre.

Hace algunos meses publicábamos en nuestro blog la búsqueda de un miliciano sin nombre muerto en el camino de Marmolejo (Porcuna). La información nos provenía de una de las muchas leyendas o comentarios que circulan entre nuestras personas mayores de boca en boca sobre los años de la guerra y la posguerra. Yo era joven aún, cuando escuché esa historia sin prestarle demasiada atención. El primer dato escrito que nos encontramos fue en la obra de Antonia Santiago Moreno, “Testigos directos de la guerra civil en Porcuna”, donde se dice que un miliciano pasó muerto toda la guerra en el camino de Arjonilla, cerca de “Culomona”. Además, en los distintos expedientes de consejos de guerra que hemos consultado aparecen nutridas referencias a las actuaciones de los llamados “Niños de la Noche”, es decir, grupos de guerrilleros al servicio de la Républica que actuaban detrás de las líneas enemigas. Las noticias hablan de numerosas incursiones de estos guerrilleros por la zona conocida como Cerro Romano, en el cruce de la carretera de Lopera, donde hemos constatado varios incidentes violentos entre la guerrilla y las fuerzas facciosas que defendían el sector, sobre todo por el control de las comunicaciones y el puente Cañete, punto geoestratégico que unía Córdoba con los frentes jiennenses. La fortificación de la zona en el Berral y el Cerro de la Solana con trincheras y búnkers, responden, sin duda, a este intento de mantener en pie el puente, que sabemos que sufrió varios sabotajes; amén de contener las contraofensivas republicanas en el caso de ser sobrepasado el pueblo, cosa que nunca ocurrió. La entrada de los guerrilleros por la carretera de Arjonilla, puede que tenga su explicación porque en ese pueblo estuvo establecido el Servicio de Información Especial Periférico (SIEP), responsable militar de los “Niños de la Noche”, donde colaboraron muchos de los huidos porcunenses tras la toma del pueblo por los sublevados el 1 de enero de 1937. Al principio pensamos que podría tratarse de uno de estos “Niños”.

La siguiente noticia que nos acercó en nuestras pesquisas al nombre del miliciano muerto en el camino de Arjonilla o Marmolejo, nos proviene de una fuente oral, que en aquellos días vivían  en el Vélez. A sus hijos se les prohibió salir en dirección a la carretera de Arjonilla, porque estaba muerto y sin enterrar un tal “Calderón”, un “asesino” y “malvado hombre”, según los comentarios de la guardia civil y los mandos falangistas que frecuentaban la zona con el fin de proteger y custodiar el abastecimiento de aguas de Porcuna; y sin duda, uno de los objetivos de los guerrilleros republicanos.

El apellido “Calderón” nos hizo revisar nuestro listado de represaliados o muertos durante la guerra y el franquismo, y nos arrojó el nombre de Francisco Calderón Cabeza, tras rechazar otros indicios o nombres proporcionados por otras fuentes. Además, coincidía con el nombre de uno de los desaparecidos en combate en Porcuna en la obra de José María García Márquez (2009) "Trabajadores andaluces muertos y desaparecidos del Ejército Republicano (1936-1939)". Efectivamente, Francisco Calderón Cabeza es dado por desaparecido el 1 de enero de 1937, y García Márquez dice de él: natural de Porcuna (Jaén), afiliado a JSU y a UGT, campesino (peón), salario 7 pesetas,  miliciano del Frente Popular de Porcuna, “Jaén”, lugar de su desaparición Porcuna, fecha de  desaparición el 1 de enero de 1937, graduación militar miliciano, familiar que efectúa la reclamación su esposa Rosario Águila García,  hija Virtudes de 3 años.

Lo siguiente que hicimos fue ponernos en contacto con lo familiares del fallecido, que nos confirmaron que efectivamente el miliciano muerto en el camino de Marmolejo o de Arjonilla, según las fuentes, era Francisco Calderón Cabeza. Parece que tras la contienda un hermano suyo, quizás Benito, lo enterró en el paraje del Cortijuelo, en los alrededores de lo que el fue el matadero.

Francisco Calderón Cabeza, apodado “El Chirivito”, nació en Porcuna el 23 de enero de 1911 en la Calle Frontones; hijo de Benito Calderón Rosel y María Josefa Cabeza Casado. Por línea paterna sus abuelos fueron Francisco Calderón Rodríguez y Dolores Rosel Martos. Por línea  materna: Antonio Cabeza Casado y María Ignacia Casado Cabeza.

En un momento indeterminado de los años treinta contrae matrimonio con María Águila García, aunque no hemos dado con el acta de casamiento, que nació en Porcuna el 22 de enero de 1917, en Calle Garrotes nº 6; hija de Manuel Águila Quesada y Genoveva García Barrera. Sus abuelos por línea paterna fueron Antonio Águila Rodríguez y Feliciana Quesada Mena. Por línea materna: Serafín García de Dios y María Asunción Barrera Casado.

De familias humildes y con escasos recursos, parece que vivieron en casa de los padres de María, en la Calle Edison s/n, dedicados al campo y a las penurias de aquellos años, y sin instrucción de ninguna clase. El 21 de abril de 1935, nacía de su relación Virtudes Calderón Águila.

Con el comienzo de la Guerra Civil, Francisco Calderón Cabeza se hace miliciano con 25 años edad. Políticamente estuvo vinculado a la UGT y a las Juventudes Socialistas Unificadas; y tras las ofensivas franquistas a Porcuna, defiende ésta con su vida. Tomada la localidad por los rebeldes, Francisco merodea entre las tierras de Arjonilla y Porcuna, como buen conocedor del terreno, y parece que asediando a las fuerzas militares invasoras. No sabemos si como “Niño de la Noche”, o simplemente como elemento aislado tras la huida de Porcuna. Aunque no tenemos una fecha exacta de su muerte, ya que la misma no está inscrita en el registro civil, tuvo que ser en los primeros meses de 1937, cuando en un enfrentamiento con los militares y falangistas que defiende el sector es abatido o fusilado por éstos. Abandonado en el campo, bien visible, sus restos mortales sirvieron de advertencia para todos aquellos “Niños de la Noche” o aventureros que frecuentaban estos caminos. El resto de la información disponible vuelve a confundirse con la leyenda y el descrédito.

Nunca sabremos qué pasó realmente. No sabremos si Francisco se adentraba en tierra de nadie para combatir a los sublevados como guerrillero, o simplemente intentó rescatar de Porcuna a su mujer e hija, si ésta se encontraba allí, como suponemos.

La muerte del Francisco, abandonado como un animal muerto en el arcen de un camino, fue el comienzo de la tragedia para la familia Calderón y Águila. El 13 de mayo de 1939 moría por “atrepsia” su hija Virtudes, de apenas cuatro años de edad. Falleció por desnutrición en casa de sus abuelos en la Calle Edison, convirtiéndo a esta niña en una víctima más de las consecuencias del golpe de estado militar-fascista de 1936. 
Portada del libro de Antonia Santiago Moreno

De los documentos recuperados cuando derribaron la casa del farmacéutico y alcalde liberal Emilio Sebastián González, también hemos encontrado varias referencias a la familia Calderón. Su padre, Benito Calderón Rosel y su hermano Benito Calderón Cabeza, fueron buscados por la Falange de Porcuna, según consta en el oficio que envía el Jefe Local de Falange, Salvador Gallo Aguilera al “camarada Jefe Local de Información e Investigación de FET y de las JONS”, Victor Funes Pineda, el 17 de abril de 1939. En este oficio se pide que “conste su actuación política antes y después de iniciado el Glorioso Movimiento Salvador de España, conducta moral, pública y privada y hechos delictivos en que hubiesen intervenido” (sic). Por el momento, desconocemos las consecuencias de estas diligencias, pero para nada tuvieron que ser agradables para los protagonistas.

Finalmente, y para terminar, nos gustaría agradecer a todos los implicados en esta Historia su colaboración y ayuda; aunque tenemos que recordar que Francisco Calderón Cabeza, o lo que es lo mismo, sus restos óseos, siguen “tirados” en una cuneta del camino de Arjonilla, por lo que pediríamos a los familiares, si pueden, que nos digan el sitio donde fue enterrado, para poder recuperarlo, exhumarlo, y dignificar, no solo su nombre, sino el de su familia.

Descansen en paz padre e hija Calderón, víctimas del fascismo.

Fuentes:

  • García Márquez, José María (2009) "Trabajadores andaluces muertos y desaparecidos del Ejército Republicano (1936-1939)". Fundación para el Desarrollo de los Pueblos, Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia y Junta de Andalucía. pp. 458-459. 
  • Heredia Espinosa, Manuel (1994): "Historia de Porcuna". Casa Municipal de Cultura. Ayuntamiento de Porcuna. Pp. 278 y ss.
  • Registro Civil de Porcuna (Jaén). Actas de nacimiento, matrimonio y defunción.
  • Diversos documentos rescatados de la casa del farmacéutico Emilio Sebastián González (inéditos).
  • Santiago Moreno, Antonia (2008): “Testigos directos de la Guerra Civil en Porcuna”. Gráficas La Paz.
  • Fuentes orales.

viernes, 18 de febrero de 2011

Miguel Cabeza Molina, el zapatero fusilado

MIGUEL CABEZA MOLINA, “El de la Cova”.



Miguel Cabeza, zapatero de profesión, nació en Porcuna en 1911, hijo de Horacio y Ana, con domicilio en la Calle Gallos, 55.

Durante los años de la República Española, con solo 21 años de edad, ingresa en el Partido Comunista de Porcuna, para ser detenido al año siguiente, es decir, en 1933 por el reparto de “hojas clandestinas” dentro de los procesos huelguísticos y revolucionarios de la época. Por este “delito” fue detenido y condenado a dos meses y un día en la cárcel de Jaén; motivo, por el cual, parece que fue expulsado de dicho partido.

Producido el golpe de estado del 18 de julio de 1936, ingresa en el mes de agosto en la colectividad de zapateros de la localidad, ejerciendo como dependiente.

Con casi toda seguridad abandonó Porcuna en el mes de diciembre de 1936, bien acatando la orden de evacuación del Frente Popular, o bien por iniciativa propia. Se estableció en Linares, donde residía un hermano suyo, sin que sepamos nada de sus actividades durante los años de contienda.

Regresó uno de los primeros a Porcuna, tras el fin de la guerra. Sin duda nunca pensó que sería acusado de delito alguno, de ahí que volviese a Porcuna, como otros miles, sin miedo alguno. El 15 de abril de 1939, posiblemente previa citación de algún guardia municipal, como solía pasar, fue citado en el Cuartel de la Guardia Civil con motivo de las denuncias presentadas por Benito Pérez Bellido “Tranquilla” y José Moreno Vallejo. Prestó declaración ante el Jefe de Línea y comandante militar, José Pajuelo Belmonte, Brigada de la Guardia Civil. Se le acusa de ser el encargado de los interrogatorios que realizaba la “checa” en los sótanos del Ayuntamiento a los detenidos de derechas.

En las indagatorias que le realiza el juez instructor de su causa, el Alférez Miguel Olmedo Molina y su auxiliar José Caraballo Rodríguez niega que participase en los interrogatorios, y formase parte de la “checa”; así como en el destrozo y quema de imágenes. Recordemos, en relación a las supuestas “checas” de Porcuna, que en la Causa General de Porcuna (1941), la propia Guardia Civil niega que hubiese alguna en la localidad.

Destaca en su expediente de Consejo de Guerra el informe de la Alcaldía, rubricado por Antonio Gallo, de 20 de mayo de 1939, done se dice: “antes del Movimiento Nacional pertenecía al Partido Comunista a favor del cual hizo mucha propaganda. Fue uno de los principales organizadores de la colecticidad de zapateros tomando parte en la requisa de calzado y demás material de esta clase en los demás comercios de la localidad y de sus compañeros de oficio. Con ocasión de dar a luz una mujer de la colectividad dos niños dispuso sin permiso de sus padres ponerle los nombres de Lenin y Colectividad, así pues está conceptuado públicamente como individuo de mala conducta moral y político social”.

Si no fuese por las trágicas consecuencias que supusieron estas acusaciones, las mismas podríamos considerarlas como cómicas y del mal gusto por un alcalde que debería considerarse ejemplo a seguir del “nuevo régimen” engendrado.
 

Consulta en el Archivo Militar de Sevilla
Con una celeridad pasmosa, fue trasladado a la cárcel provincial de Jaén el 5 de mayo de ese año, al igual que otro numeroso grupo de porcunenses. Esta celeridad vendría justificada por la ausencia, por un lado de la adecuación de los suficiente edificios carcelarios en Porcuna, que según nuestras fuentes, se estaban transformando y “rehabilitando” para tales menesteres en ese mes de abril-mayo de 1939; y por otro, la ausencia de un “cuerpo jurídico” represor ex profeso, tanto civil, como militar, pues Porcuna seguía bajo las órdenes e imperativos del comandante militar de la plaza, como si aún estuviese en guerra. De hecho, sabemos que en Porcuna existe un nutrido grupo de soldados hasta diciembre de 1939, momento en el que todo el poder policial y por tanto, represor, recae en la Falange.

El consejo de guerra sumarísimo y de urgencia contra Miguel Cabeza Molina, de 28 años de edad, se celebró en Jaén el 17 de julio de 1939. Se le acusa de un delito de “rebelión militar”, sobre los fundamentos acusatorios expuestos anteriormente. Este juicio expres, argumentado y atado alrededor de dos denuncias de falangistas, un informe sin contenido sustancial por parte del alcalde, así como, otro de la Guardia Civil; sin testigos de descargo, ni el informe preceptivo y vinculante del cura párroco, nuestro paisano fue condenado a garrote vil, aún no habiendo sido acusado en ningún momento de delitos de sangre.

Miguel entró en capilla a las 22,30 horas del 5 de diciembre de 1939. A las 23,00 horas se consumó la sentencia de muerte en el cementerio municipal de Jaén. Finalmente fue fusilado, sin que sepamos dónde se encuentran sus restos mortales.

En realidad Miguel no murió por haber participado en las checas, haber quemado imágenes religiosas o robado género para la colectividad de zapateros. Miguel murió por ser comunista, obrero, y haber creido en la existencia de un mundo más igualitario y justo. Sus verdugos, jóvenes contrincantes políticos en la primera mitad de los años 30, saldaban las cuentas de su derrota electoral a manos del Frente Popular.

Descanse en paz.

Fuentes:
 
- Expediente Sumarísimo de Urgencia nº 16.565 contra Miguel Cabeza Molina. Archivo Militar nº 2 de Sevilla.
- Causa General de Porcuna (Jaén). 1941. Ministerio de Cultura.
- Expediente de Responsabilidades Políticas nº 2797 contra Miguel Cabeza Molina. Jaén.