LEER: Desde los que hacemos posible Todos los Nombres de Porcuna, quisiéramos pedir disculpas a todas aquellas personas que se han puesto en contacto con nosotros a través de e-mail o facebook solicitando información sobre sus familiares, y que a día de hoy no les hemos contestado. Creo que son unas 25 peticiones las que tenemos sin atender, pero es que los medios de los que disponemos son escasos y el trabajo se nos acumula.

Gracias por vuestra paciencia, y esperemos contestar a vuestras peticiones lo antes posible.


- El monumento a la intolerancia y al fascismo se renueva en Porcuna (Jaén)
- El monumento a los "Caídos" sufre una gamberrada.
- Por la retirada de nombres y símbolos franquistas de Porcuna.
- Calles relacionadas con el franquismo y su exaltación en Porcuna
- La peculiar memoria histórica en Porcuna.

domingo, 25 de abril de 2010

Manuel Valenzuela Torres

Manuel Valenzuela Torres, era cantero, de 43 años en 1939, casado con Benita Pérez Romero, con la que tuvo siete hijos. Vivían en la Calle Castelar, 38 de Porcuna (Jaén). Sus descendientes aún viven en dicha calle, siendo uno de sus nietos un concejal actual del PP-Porcuna.

Recién terminada la guerra, fue detenido el 11 de abril de 1939, según consta en los archivos de la Guardia Civil. Quizá volvió a Porcuna desde Belinchón (Cuenca), donde prestó servicios para la República, como cantero; o quizás, ya se encontraba en la provincia de Jaén una vez se habían derrumbado todos lo frentes. No sabemos si pasó por el campo de concentración de Higuera o Santiago de Calatrava, como muchos otros en aquellas fechas. Sea como fuese, no corrían buenos tiempos. El odio larvado durante los tres años guerra en Porcuna y ante la ausencia de localizar a los asesinos de los grupos de derechas locales, tanto en el paraje conocido como El Barranquillo (Torredonjimeno), como en el Cementerio local, hicieron de aquellos primeros republicanos que llegaron a Porcuna, verdaderos “conejillos de indias” que pagaron con sus vidas la sed de sangre de ciertos elementos extremistas y fascistas que por aquél entonces gobernaban el pueblo.

Cuenta Emiliano Rodríguez Garrote, en “Odisea de un antifascista en la postguerra de Franco” (inédito, 1980) que a todos los que comenzaron a llegar de la zona republicana a Porcuna, pasaban primero por el centro de Falange, que estaba en el “Bar de Andrés el de la cara cortá”. Allí visulizó grandes estacas y vergajos hechos con tiras de neumáticos, y encima de la mesa del Jefe Local de Falange, “Ricardito Rabito Mona”, una máquina de esquilar borregos “para pelar a la Pasionaria” (sic). Una vez pasado por este centro y “acariciados” eran enviados al campo de concentración de Santiago o Higuera de Calatrava. Una vez allí, fueron siendo reclamados por las autoridades vencedoras de Porcuna (Alcalde, Jefe de Falange, cura y otros), para pasar a las cárceles de Porcuna (Igesia de Jesús o Torre-Castillo). Muchos no lo consiguieron, y si salieron fueron para ser fusilados sin previo juicio, aunque éste fuese una farsa.

Una vez en Porcuna, maniatados, eran enviados a la sede de Falange y alojados en los sótanos. Desde aquí, tanto Víctor Funes Pineda, como Javier Morente Garrido, sacaron todas sus confesiones a fuerza de golpes y torturas. Una vez “calmados” eran trasladados a la Iglesia de Jesús o al Castillo. Entre los verdugos que se encontraban en estas cárceles improvisadas, deshumanizadas, y feroces, estaban Fernando Lupiáñez Ocaña, “El Vinagrero”, el “verdugo más repugnante del pueblo”, según Garrote; Ricardo Recuerda Millán, “Rabito Mona”; Antonio F. Aguilera Rueda, “Gronzón”; José Bermúdez López , “Pepón”; un hijo del “Sordo Pérez”, apodado “Tranquilla”; “El Zapatillero”; un guardia civil apedillado “Gila”; Matías Ruano Ortega “El Municipal”, jefe de la cárcel; “El Rubito de la Morena”; Manuél “el Sastre”; Juan de Dios Avellaneda; Victoriano León; y, Valeriano Párraga Quero, “Párraga”, entre otros. Entre otras torturas y barbaridades, un día amarrararon las manos a la espalda a un chico de Higuera de Calatrava, “lo tendieron en el suelo, le amarraron los pies con una cuerda y lo colgaron en la parte inferior del púlpito de la iglesia con la cabeza hacia abajo” (sic). Allí estuvo tres días sin auxilio de nadie. Una vez cadáver, se lo llevaron como si nada hubiese pasado.

Sello de Falange Española Tradicionalista de las JONS de Porcuna (Jaén)
Por esta “escuela” pasó, sin duda, Manuel Valenzuela Torres.

La denuncia contra Manuel Valenzuela le vino precisamente de los elementos más reaccionarios y sanguinarios de la época, a saber: Victor Funes Pineda (Delegado de Información e Investigación de Falange Española y de las JONS), cerebro ideológico de la represión, junto a varios alcaldes, señoritos y curas; Ricardo Recuerda Millán (Ricardito “Rabito Mona”), uno de los Jefes Locales de Falange, cruél y sádico como él mismo; José Pérez de Adana y José Bermúdez López (falangistas).

En la “farsa” denuncia se le acusó de ser el “Jefe de la guardia de los que murieron en El Barranquillo”.

En la declaración de Manuél Valenzuela se dice:
- El 25 de agosto de 1936 se alistó voluntario en las milicias.
- Fue voluntario para hacer la guardia en la Parroquia. Era cabo de la misma.
- Hay una corrección en su declaración: “ingresa el 10 de agosto en las milicias”.
Firma dicha declaración y la corrobora el falangisla Sebastián Pérez Bellido, que hace de secretario.

El 13 de abril de 1939, José Luís Amador Roldán, teniente provisional, abogado, Juez Militar nº 25, decreta prisión preventiva contra Manuél Valenzuela. Certifica la custodia y prisión el Jefe de la misma, Matías Ruano “El Municipal”.

El 15 de junio, Antonio Gallo Aguilera, Alcalde de la gestora de aquellos días, aparte de decir, que perteneció a los partidos de izquierda, tampoco hace referencia a que participase en El Barranquillo. Pueden testificar contra Manuél, Pedro Casado Gascón y Gumersindo Ureña Cubero.

El 17 de junio comparecen ante el Juéz los denunciantes arriba indicados. Lo acusan de requisas de ganado, saqueos a cortijos y de atacar a “los nacionales” en Albendín, Baena y Castro del Río. Nada dicen de que participase en las ejecuciones de El Barranquillo.

El 20 de junio, tras dos meses en prisión, torturado y apaleado, comparace ante el Juéz y ratifica la declaración hecha ante Víctor Funes.

Ese mismo día, declara Gumersindo Ureña Cubero, Cabo Municipal, de 60 años de edad. No hace ninguna referencia a los sucesos del El Barranquillo.

El 21 de junio, Javier Morente, Delegado de Información e Investigación de la Falange, dice: “ Que acompañó hasta el lugar del crimen” a los asesinos de El Barranquillo. Acreditan dichos hechos Manuél Gascón Toribio.

El 22 de junio, Pedro Casado Gascón, Cabo de la Guardia Municipal de 66 años, tampoco menciona que participase en los sucesos de El Barranquillo.

El 23 de junio, el testigo de Falange, Manuél Gascón Toribio, de 42 años, lo acusa de conducir a los presos al Barranquillo y participar directamente en el asesinato. Se había dictado sentencia.

El 3 de agosto de 1939, el Juéz Amador Roldán, dicta Auto de Procesamiento, acusando a Manuel Valenzuela de:
- “Se alzó en armas contra el glorioso movimiento nacional”.
- “Detuvo a elementos de orden, requisó granos y ganado, ...”.
- Fue “Jefe de la cárcel”. Curioso, porque unas veces era “jefe”, otras “guardián”, otras “cabo”.
- ... y “participó en los asesinatos de El Barranquillo”.
Se le acusa, finalmente, de “presenciar asesinatos, alzarse en armas y otros”. Firma: José L. Amador Roldán.

Le designan un abogado defensor: “al de turno correspondiente” (sic). Firma también: Manuél Valenzuela.

Manuel Valenzuela, ante las preguntas del “juez militar”, responde:
- ¿Perteneció a las izquierdas?: No.

- ¿Tomó parte en los combates de Castro del Río y El Carpio?: No.
- ¿Vestía ropas de Guardia Civil?: No.
- ¿Estuvo de guardia en la Parroquia?: No.
- ¿Condujo a los presos a El Barranquillo?: No.
De su conducta pueden testificar: José Vázquez Alonso y Manuel Bellido.

El 5 de agosoto, Manuel Bellido, dijo que era miliciano, que prestó servicios en la cárcel, combatió a los “nacionales” en Valenzuela y que intercedió por los familiares presos de derechas. José Vázquez Alonso, dijo que era miliciano, hacía guardia en la sacristía, que se portaba bien con los presos y que hizo servicios de guardia cerca de Valenzuela.

En el auto-resumen inculpatorio de 5 de agosto de 1939, se le acusa de:
- “Se alzó el armas contra el glorioso alzamiento nacional”;
- “Detuvo personas de orden, requisó granos y ganado”;
- “Tomó parte en los combates con las fuerzas nacionales”;
- “Vistió ropas de guardia civil”; y,
- “Fue jefe de la cárcel y conductor de los presos al Barranquillo y presenció el asesinato de los mismos. Se portó bien con los presos”.
Este simulacro de juicio se hizo contra otros 15 compañeros de infortunio simultáneamente. Nos referimos a Eulogio Cabezas Acuña; Juan Casado Gallego; Juan Cobo Casado; Pablo Garrido de la Hoz; Rodrigo González Gutiérrez; Francisco González Requena; Manuel Jaén Millán; Antonio López Méndez; Benito Morente de la Torre; José Ocaña Castillo; Fernando Orozco Cañas; Francisco Requena Aguilera; Francisco Rojas Merino; Juan Ruiz Morente y Juan Sánchez Ruano.

Muchos de ellos fueron acusados gracias al “ingenio” de Víctor Funes Pineda, que como ideólogo de la represión en Porcuna, creó un personaje, como si de una tragicomedia se tratase. Dicho personaje inventado, pero real, había estado supuestamente preso durante el dominio republicano, y fue él quien enterró a las víctimas de la represión “roja” en el cementerio. Era perfecto !!!!. Así, con este testigo que sobrevivió, podría acusar y condenar impunemente a todo el que quisiera, aunque no hubiese estado en Porcuna. Tal era el caso de José Ocaña Castillo, que en el mes de septiembre ya se encontraba prestando servicio en el 1er. Batallón de Jaén en esta ciudad, por lo nunca pudo participar en esta matanza. El personaje, analfabeto, no sabía leer ni escribir, fue Antonio Arjonilla Moreno, conocido como “El Tonto Capote”; que una vez usado por D. Víctor Funes, fue enviado a la cárcel de Jaén y fusilado. Así se las gastaba este señorito resentido que a tantos incocentes mandó al patíbulo, a la cárcel o la vejación.

En el mes de agosto de 1939, los presos fueron trasladados en camiones a la Cárcel Provincial de Jaén. En enero se les hizo el consejo de guerra en un sólo acto; siendo condenados a muerte. El seis de febrero de 1940 los 16 acusados fueron fusilados en el cementerio de San Eufrasio de Jaén.

A día de hoy, no sólo nadie se acuerda de ellos, ni de la injusticia que se cometió, si no lo que es peor, que un nieto de Manuel Valenzuela, actualmente concejal del PP de Porcuna, votase en contra recientemente de una propuesta de APLI a favor del juez Garzón; y para más inquina personal, le dedicara el nombre de una calle a Antonio Aguilera Ruedas, “Gronzón”, falangista, artífice de la Casa de la Piedra, carcelero de su abuelo, uno de los represores más feroces de la postguerra (sobre todo contra los canteros), y que en su libro “Historias de un loco andaluz, artífice de la Casa de Piedra”, se refiere así a los “vencidos” republicanos: “Una vez acabada la guerra, pues lo mejor que se hizo fue poner “jáquimas” simbólicas y cabestros a todos los que las necesitaban, y de esta forma evitaríamos que se comieran lo que no era suyo. Qué labor más fantástica!, Qué obra más sublime!.” (p. 50).



Descansen en paz todos ellos





5 comentarios:

Anónimo dijo...

No se puede ser tan fascista como vosotros, escribiendo lo que os interesa.
Por que no decís tambien que su nieto defendió y voto a favor del monumento a los represaliados de la guerra civil, cuando los socialistasno os hicieron ni caso.
No hay peor mentira que ocultar la verda.

TODOS LOS NOMBRES DE PORCUNA dijo...

"Es de buen nacido, ser agradecido", reza el refrán popular. Y sí, efectivamente, ha sido durante el mandato de un gobierno del PP cuando se le ha dedicado un monumento a los represaliados republicanos de Porcuna.

Ahora bien, este tipo de conmemoración NO era ninguna de la propuestas programáticas del PP de Porcuna. Muy al contrario. Mientras que el resto de los grupos políticas sí llevaban propuestas concretas, el PP se ha opuesto en muchas ocasiones a modificar, aunque sólo sea, el nombre de una calle.

En cuanto al monumento a los represaliados no creo que el cementerio sea el lugar más apropiado, mientras que el otro bando cuenta con nombres de calles, "una cruz de los caidos", lápidas, inscripciones, ...

Por otro lado, la propuesta del monumentos vino subvencionada por la administración pública y su impulsor fue la ARMH y no el PP. Ellos pasaban por allí, por así decirlo.

Muchas gracias, de todas formas, por tus comentarios.

Anónimo dijo...

Y el PSOE ¿No pasaba por allí? Desde el año 2000 que se aprobó la Ley de la Memoria Histórica ¿no tuvo tiempo de hacerla donde hubiesen querido?
Es mas en el acuerdo plenario no se recogía la inscripción de los nombres,y fueron el alcalde y ese nieto tan malo los que decidieron ponerlos.

Anónimo dijo...

TE CONFUNDES DE REPRESORES CREO QUE EL CARCELERO ERA EL SEÑOR VALENZUELA POR ESO FUE ENJUICIADO POR LO QUE A MIS CORTAS LUCES VEO EN LA DOCUMENTACION QUE APORTAS LO DEMAS ES QUERER SER UN GUIONISTA DE UNA PELI QUE OS GUSTA REECRIBIR CUANDO OS DA LA GANA Y COMO OS DA LA GANA

Anónimo dijo...

Puede que el hecho de que asesinaran a dos de sus hermanos tenga algo que ver con el comportamineto "sádico" de Victor Funes Pineda.