LEER: Desde los que hacemos posible Todos los Nombres de Porcuna, quisiéramos pedir disculpas a todas aquellas personas que se han puesto en contacto con nosotros a través de e-mail o facebook solicitando información sobre sus familiares, y que a día de hoy no les hemos contestado. Creo que son unas 25 peticiones las que tenemos sin atender, pero es que los medios de los que disponemos son escasos y el trabajo se nos acumula.

Gracias por vuestra paciencia, y esperemos contestar a vuestras peticiones lo antes posible.


- El monumento a la intolerancia y al fascismo se renueva en Porcuna (Jaén)
- El monumento a los "Caídos" sufre una gamberrada.
- Por la retirada de nombres y símbolos franquistas de Porcuna.
- Calles relacionadas con el franquismo y su exaltación en Porcuna
- La peculiar memoria histórica en Porcuna.

domingo, 28 de octubre de 2012

"La Habitación 42. (Memoria Olvidada)"


Compartimos para todos nuestros lectores, colaboradores y amigos el estreno en Madrid de la obra "La Habitación 42. (Memoria olvidada)", de la Cía. Boira producciones que nos ha remitido sus artífices, Víctor y Luifer Boira. Puestas en escena de obras teatrales contra el olvido son hoy por hoy más necesarias que nunca. Mientras el mundo parece hundirse a nuestros pies, proyectos de este tipo nos dan esperanza, generan confianza en el ser humano.

Por ello, ante las ofensivas neoliberales y los desmemoriados, se ruega encarecidamente la máxima difusión de este evento tan necesario hoy en día para no olvidar de dónde venimos, y hacia dónde queremos ir.
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Nos ponemos en contacto con usted para informarle de nuestro próximo reestreno de la obra LA HABITACIÓN 42 (Memoria Olvidada) en Madrid. "Una obra sobre la Memoria Histórica, Una historia de esa España que nunca deberíamos olvidar".

Será en la Sala Nudo de Madrid (Calle La Palma, 18 metro Tribunal.) a partir del próximo jueves 1 de Noviembre y durante todos los jueves de este mes.

Después de dos años y tras algunas reestructuraciones del texto y la puesta, volvemos con renovadas fuerzas con el ánimo de seguir hablando de este drama que muchos pretenden silenciar y en el cual asumimos nuestra labor desde el teatro de desenterrar para que nadie olvide.

LA HABITACIÓN 42 (Memoria Olvidada) es un monólogo intimista que habla de la Memoria Histórica. Una obra hecha con el corazón, una obra humana. Una obra que no pretende hablar de política ni de culpables, ni de bandos ni de ideologías, ni de ganadores ni de perdedores, sino de personas. Una obra que podría ser representada en cualquier parte del mundo donde haya existido una guerra y sería entendida perfectamente, porque en un conflicto de esta naturaleza, sin duda, el verdadero y único perdedor, es el propio ser humano.

La obra cuenta la historia de un hombre, Enric Vallhonesta, que despierta un día encerrado en algún lugar de España, junto a un grupo de compañeros. 

Aunque la Guerra Civil Española terminó hace años, él continúa esperando, con la esperanza de que vendrán a rescatarlos algún día. 

Solo quiere reencontrarse con su familia, con sus ilusiones, con su vida…afuera. 

El encierro empieza a confundirlo. Solo su memoria lo mantiene vivo.

Nos encantaría contar con su presencia, y con todas las personas vinculadas en este tema, a ver la obra que pretende, desde nuestra humilde aportación, seguir removiendo conciencias desde el teatro, en pos de que algun día todo se resuelva de la mejor manera.

Del mismo modo, le rogamos, si así lo considera, su ayuda en la difusión del evento en sus redes y, por supuesto, que la obra llegue a la mayor parte del público ávido de este tipo de textos en la escena contemporánea. 


SABOTAJEinformA: ¡¡¡PRÓXIMO ESTRENO en MADRID!!!
LA HABITACIÓN 42 (MEMORIA OLVIDADA)

Una obra sobre la memoria histórica. 

Una historia de esa España que nunca deberíamos olvidar.

"Hay gente que dice, ¿Para qué abrir heridas del pasado? Yo digo; para cerrar otras que aún siguen abiertas"

Todos los jueves de octubre a las 20:30h en la sala Nudo de Madrid.

 AYUDANOS A DIFUNDIR, ES EL MEJOR MODO DE NO OLVIDAR

miércoles, 24 de octubre de 2012

"Las trampas de la memoria", por Martín Lozada

"El objetivo, afirma Raoul Vaneigem, no es reabrir la llaga de los viejos antagonismos ni disimular las cicatrices bajo la cataplasma del perdón sino, en verdad, auscultar la inhumanidad en sus móviles reconocidos o secretos para impedir sus resurgencias"

El juez Lozada en la facultad de Roca.

La elaboración del pasado colectivo y la construcción de aquello que usualmente se denomina "memoria histórica" resulta ser un campo socialmente problemático y, en ocasiones, proclive a manifiestas manipulaciones políticas e ideológicas.

¿O acaso el nacionalsocialismo alemán no había, a través del trabajo de Heinrich Himmler, profundizado la perspectiva acerca de un pasado nacional marcado por el carácter un pueblo milenario, multifacético, merecedor de predominio político y territorial sobre los más vastos rincones del globo?

Basta leer la narrativa histórica sostenida por algunos de los ideólogos de la dictadura cívico-militar en la Argentina, tales como los generales Díaz Bessone y Saint Jean, para comprender que el pasado es una insólita fuente de legitimación cuando de ofrecer razones a la violencia y a la exclusión se trata.

De allí que las cuestiones vinculadas a cómo recordar los sucesos traumáticos del pasado y para qué hacerlo constituyan un punto nuclear de interés no sólo en materia de activismo político sino también en el ámbito que resulta propio a las ciencias sociales.

La memoria es asimilable al lenguaje en cuanto a su dimensión instrumental, neutra en sí misma, susceptible de ser puesta al servicio tanto de fines éticos como de los designios más oscuros. De allí el peligro de su manipulación orientada hacia reivindicaciones abusivas.

Tzvetan Todorov afirma que el uso de la memoria plantea dos riesgos puntuales: la sacralización de los hechos, por un lado, o bien su generalización, por el otro. La primera operación exige colocar el objeto del recuerdo en relación con otros sucesos, para de ese modo destacar su posición única, exclusiva y singular en la historia.

La generalización, en cambio, consiste en solapar el pasado con el presente, asimilar pura y simplemente unos hechos con otros, pretendiendo encontrar entre aquéllos simetrías inexistentes.

¿Cómo superarlas y encontrar una base objetiva de análisis? En este punto, afirma, es donde debe comprometerse el trabajo de la memoria para superar tanto el exclusivismo victimológico como el transitar irreflexivamente de un caso particular a otro con la esperanza de encontrar alguna continuidad o parecido.

Para ello, deben evaluarse los hechos desde una perspectiva que se dirija desde lo particular a lo universal, teniendo como referencias precisas los principios de justicia, las reglas morales y los ideales políticos, para así reexaminar y criticar con ayuda de argumentos racionales.

Un interrogante plantea, a su vez, las llamadas "políticas de la memoria". Es decir aquellas disposiciones que remiten a cuáles son los límites de la materia a recordar y a través de qué medios y modalidades se habrá de fomentar su difusión hacia el futuro.

En este campo es Slavoj Zizek quien advierte que la imposición en el sentido común de una determinada verdad histórica puede constituir, simultáneamente, el vehículo más efectivo para su negación. Puesto que el evento a recordar se externaliza hasta un punto en que el individuo se siente relevado de acusar su impacto.

A modo de ejemplo, sostiene que la legalización del estatus intocable del Holocausto es, en cierto sentido, la versión más refinada y perversa de su negación: aun cuando admiten plenamente los hechos acontecidos, tales leyes neutralizan su eficacia simbólica.

Mediante aquéllas se exime a los ciudadanos de cualquier aproximación crítica al acontecimiento de la masacre estatalmente programada. El riesgo, entonces, radica en que a veces "la admisión expresa de un crimen puede ser el modo más eficaz de eludir la responsabilidad".

El espectáculo de las conmemoraciones puede no ser más que la puesta en escena de una memoria muerta. Al igual que el castigo, trae aparejado el inconveniente de exorcizar los crímenes del pasado sin ponerles remedio y sin prevenir aquellos venideros. Tanto es así que incriminar las causas sin obedecer a la voluntad de erradicarlas es conservar, hasta incrementar, su potencial nocividad.

El objetivo, afirma Raoul Vaneigem, no es reabrir la llaga de los viejos antagonismos ni disimular las cicatrices bajo la cataplasma del perdón sino, en verdad, auscultar la inhumanidad en sus móviles reconocidos o secretos para impedir sus resurgencias.

 Martín Lozada.


(*) Juez Penal. Catedrático Unesco
 Publicado en rionegro
y reproducido por TLNPorcuna
 24.10.2012

viernes, 19 de octubre de 2012

Jornadas: "Los campos de concentración franceses"


Reproducimos el programa que nos ha remitido José González:

Montauban: viernes 2 de noviembre, 20h00 al « Ancien collège » (1er piso, sala de proyección), Conferencia-diaporama de H. Farreny seguida del documental « Un 14 de julio en Gurs » presenciado por la realizadora Irène Tenèze, hija del General Fernandez.

Montalzat : estación de Borredon, sabado 3 de noviembre, 14h30, inauguración de las expos:
-        « Rivesaltes » visto por John Parlane quien comentara sus obras
-        « el Vernet d’Ariège » que nos presentera R. Cubells, Presidente de la « Amicale du camp de Concentration duVernet »
-        El campo de concentration  de Septfonds. Photos y dibujos

Caussade : A las 17h30, en el ciné-teatro,  Conferencia-diaporama de H. Farreny seguida del documental « Un 14 de julio en Gurs » presenciado por la réalizadora Irène Tenèze.

Estación de Borredon : Domingo 4 de noviembre :De 10h00 a 17h00, visitas comentadas de los tres sitios oficialmente inscritos en el Patrimoine Cultural y Historico de Francia.
A las 15h00, con el libro de Colette Berthès « Les barbelets de l’Exil » (« los alambres del Exilio »), testimonios y relatos de los que vivieron ese dramático episodio.

Por la tarde, una visita-homenaje delante la tumba del Presidente Azaña clausurará esos « Encuentros Acto I » .

Las exposiciones estarán visibles los martes 6, jueves 8 y sábado 10 de 10h a 12h30 y de 14h30 a 17h. Entrada libre.
DIFUSIÓN



El antiguo camino que siguieron los refugiados españoles
Estación de Borredon (Francia) y el camino que hicieron los españoles al campo de concentración de Setfonts. Foto: TLNPorcuna

miércoles, 17 de octubre de 2012

La Batalla del Jarama: Manuel Orozco Cañas

Manuel Orozco Cañas, muerto en combate
Manuel Orozco Cañas
Nunca un pueblo en la historia reciente de Porcuna había ofrecido tanta sangre en la conquista de la libertad de un pueblo, para caer en el olvido más absoluto, no ya para los vencedores franquistas, sino para los actuales demócratas, que siguen negando las heridas húmedas de sus hijos, apostando sin tibiezas por la amnesia, defendiendo los símbolos que quedan como propios, y aireando siempre que pueden los viejos sudarios, la jerga casposa y el comentario obsceno.


La conocida como “Batalla del Jarama”, en las inmediaciones de Madrid, fue la tumba de jornaleros, obreros, desarrapados, ingenuos, valientes y antifascistas porcunenses. Lo dejaron todo, dejaron su casa, su familia, su hoz, su azada, sus miserias, sus piojos con sus liendres, a sus madres y a sus hijos para defender una “idea”, un ideal universal, la unión de los hijos proletarios (U.H.P) contra el caciquismo, contra los nuevos tufos que asomaban por Europa, la podredumbre de los viejos y los nuevos fascismos.


Porcuna, sus gentes, sus jóvenes y no tan jóvenes, reaccionaron de manera inmediata al golpe cívico-militar del 17 de julio de 1936. Desde el mes de agosto de ese año hasta finales del mismo, tenemos noticia de cientos de voluntarios que fueron a engrosar los batallones de milicianos que por aquél entonces se estaban organizando en Jaén. Los primeros serían enrolados en las destartaladas milicias cordobesas y jiennenses que se desparramaron por la provincia vecina. Son los momentos del desorden y el pillaje, del miliciano de turismo; pero los segundos, llamados ya desde las cajas de reclutamiento, formarían parte en diciembre de la 24º Brigada Mixta del naciente Ejército Popular. Allí irían a parar los personajes más concienciados y comprometidos políticamente de Porcuna.


La “Batalla del Jarama” comenzaría oficialmente el 6 febrero de 1937, y finalizaría el 27 de ese mes. La ofensiva en este frente fue parte de la estrategia del mando franquista por flanquear Madrid y tomarlo, cosa que finalmente no ocurriría, gracias a la tenaz resistencia republicana. En ella participaría la 24º Brigada Mixta, formada por jiennenses casi en su totalidad de diferentes edades. Allí, junto a las Brigadas Internacionales, decenas de porcunenses perderían la vida, siendo sus cuerpos arrojados en improvisadas fosas comunes aún por rescatar del olvido.


En este contexto bélico, de generosidad y voluntariado, hay que ubicar la muerte de Manuel Orozco Cañas, nuestro protagonista de hoy. Su defunción se inscribió en el registro civil de Porcuna fuera del plazo legal establecido. Se hizo un  16 de marzo de 1945. En ella se dice que tendría unos 40 años de edad (aunque también podría tener menos), natural de Porcuna, provincia de Jaén, hijo de Salvador y Juana, con domicilio en calle (en blanco), de profesión “(en blanco)”, aunque suponemos que jornalero, y de estado casado con Manuela Moreno Juárez, de cuyo matrimonio han quedado cinco hijos llamados Salvador, Palmira, Miguel, ¿Aurelia? y ¿Lucrecia?. Falleció, según el acta,  en el frente de guerra del Jarama el 7 de febrero de 1937, por heridas de guerra (sic); y su cadáver está enterrado en el cementerio de “frente de batalla” (sic). Su inscripción se hace a instancia de la superioridad, haciéndose constar que se ignora otorgase testamento. Hasta aquí la principal prueba documental que dispondemos para confirmar que Manuel Orozco Cañas falleció en combate, sin saber que la Historia daría a conocer a aquella batalla como la del Jarama, donde se produjeron unas 17.000 bajas entre los rebeldes y los leales.
Prensa republicana de 9 de febrero de 1937


Por contextualizar su muerte diremos que la batalla comienza el 6 de febrero de 1936, con la toma de La Marañosa, Gózquez de Arriba, y Ciempozuelos. Al final del día, afirma González de Miguel (2009), las brigadas republicanas 18º y 19º habían quedado destrozadas. El día termina con un torrente de lluvia cayendo sobre el frente del Jarama. El 7 de febrero es domingo, y el ataque rebelde prosigue pese a que la prensa republicana dice que ha sido detenido, cosa del todo incierta. La estrategia republicana ante el avance no es otra que defender a toda costa los puentes sobre el Manzanares y el Jarama. Las Brigadas 18º y 19º, el Batallón de Carabineros de la 48º, y algunos batallones de la 17º y un grupo de asalto con varios tanques de la 11 División serán los encargados de protegerlos. Debe ser aquí, en estos lugares, en este histórico frente de guerra, donde Manuel Orozco Cañas perdió la vida, sin que las causas queden claras.


Un hermano suyo, Fernando Orozco Cañas, apodado el “Bizco Orozco”, también sentiría la metralla franquista, pero en un contexto muy distinto. Frente al héroe muerto en combate, Fernando fue víctima de la estulticia más nauseabunda de nuestra Historia, pues sería fusilado en Jaén el 6 de febrero de 1940, junto a otros quince porcunenses en las tapias de San Eufrasio (Jaén).


Descansen en paz todos ellos.

Fuentes y Bibliografía:

- Partida de defunción de Manuel Orozco Cañas. Registro Civil de Porcuna, consultado en 2011.
- La fotografía de Manuel Orozco Cañas ha sido facilitada por la la familia Orozco, en concreto por su nieta Manoli Orozco Casado el 18/10/2010., a los que agradecemos enormemente la información aportada.
- GONZÁLEZ DE MIGUEL, Jesús (2009): La batalla del Jarama. Febrero de 1937, testimonio desde un frente de la Guerra Civil. Madrid, Esfera de los Libros.




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domingo, 14 de octubre de 2012

Buscamos: Pablo Quero Moreno, "El Gresco"

Milicianos porcunenses en el frente Madrid, 1937
Soldados porcunenses de la 24º Brigada Mixta en el frente de Madrid (1937 ca.)

Pablo Quero Moreno es otro de tantos que el franquismo embotelló en el frasco del olvido. Pese a los intentos acusatorios de unos y otros y a las excentricidades de los testigos en sus declaraciones, nadie pudo culpar a Pablo de crimen alguno, salvo de haber defendido la República del golpe militar perpetrado por lo más rancio del militarismo español. Este joven jornalero se marchó voluntario a la milicia en agosto de 1936, cuando apenas contaba con 20 años. Combatió en los frentes de Madrid, según sus propias declaraciones, y perteneció al 4 batallón de la 2 Brigada Mixta del Ejército Popular; aunque también pudiera tratarse de un error, y en realidad, como creemos, perteneciese a la 4 compañía de la 24 Brigada Mixta, formada en Jaén en diciembre de 1936 principalmente por militantes de las JSU . De ahí serían enviados al frente de Madrid participando en las batallas del Jarama, Madrid, Segre, Ebro y defensa de Cataluña hasta febrero de 1939, cuando los restos de la Brigada cruzó la frontera francesa para no volver; o hacerlo para ser encarcelados bajo las falsas promesas de Franco.


Pues bien, como decimos, Pablo Quero Moreno, apodado “El Gresco”, es otro más de esos olvidados dentro del vendaval de la historia no escrita por el franquismo. Detenido presumiblemente al finalizar la contienda, llegó a Porcuna en agosto de 1939, siendo el 22 de ese mes denunciado por un falangista ante el Jefe de Información e Investigación de ésta, que lo acusa de “pertenecer a la Casa del Pueblo desde antes del G.M.N. Formó parte de las Comisiones de huelgas. Al surgir éste fue miliciano voluntario con armas desde el primer momento. Intervino en requisas, saqueos, y destrucción y quema de imágenes. Hizo guardias en controles y cárceles” (sic). Éste fue el menú de acusaciones que recibió Pablo, al que le fueron añadiendo algunos otros platos, viandas y aderezos provenientes de la jefatura de Falange, Guardia Civil y Alcaldía, que justificarían a posteriori su condena. Falangistas, municipales y adeptos, es decir, los testigos de la acusación, ratificaron sin excepción las maldades de Pablo. Por el contrario, los testigos de descargo, aquellos que deberían confirmar las palabras de nuestro protagonista, asustados, y muy seguramente amenazados por los sabuesos anteriores, ratificaron también su militancia y voluntariedad a la hora de coger las armas en defensa de la legalidad republicana.

Pablo o Cristóbal Quero Moreno, "El Gresco"

Interrogado por primera vez desde que ingresó en prisión el 29 de febrero de 1940, Pablo Quero Moreno niega todas las acusaciones manifestando que se marchó voluntario en agosto de 1936. Juzgado en Jaén el 17 de mayo de 1940, fue condenado por un delito de auxilio a la rebelión militar, sin circunstancias, a 12 años y un día de cárcel; inhabilitación absoluta y pago de responsabilidades políticas correspondientes. La condena, más allá de su parcialidad e ilegalidad, no buscaba impartir justicia, sino todo lo contrario, purgar y extirpar de raíz a todos aquellos que se habían atrevido a oponerse al “glorioso alzamiento nacional” y para más inquina, habían sido protagonistas o participado de alguna manera en las reformas sociales, políticas y económicas emprendidas durante el bienio reformista y el gobierno del Frente Popular.


Pues bien, poco más sabemos sobre Pablo Quero Moreno. Lo último que conocemos de él es que cumplía condena en julio de 1940 en la cárcel habilitada de Santa Clara (Jaén). Por el contrario, creemos que nuestro protagonista de hoy pudiera ser “El Gresco” del que nos hablase en su día el hoy ya fallecido Francisco González Moreno, y que aparece en la foto de arriba el tercero por la derecha en algún frente de batalla que pudiera ser “La Cuesta de la Reina”, entre Seseña y Morata de Tajuña, a mitad de 1937. También es cierto que pudiera ser su hermano Cristóbal, condenado por los tribunales franquistas, pero cuyo expediente sumarial no hemos tenido todavía ocasión de consultar.


Como siempre, agradeceríamos cualquier información al respecto, y sobre todo si alguien conoce o sabe de la existencia de familiares con el apodo “El Gresco”, dentro o fuera de Porcuna.


Fuentes:


- Expediente sumarial contra Pablo Quero Moreno número 42.090, legajo 108/4.427, fondo Guerra Civil. Archivo Histórico Militar Tribunal Togado Segundo de Sevilla. Consultado el 10.10.12.
- “Francisco Caballero Ruano, exiliado”, por TLNPorcuna (21.02.2012).
- Fotografía: archivo personal de Francisco González Moreno (Montauban, Francia).




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miércoles, 10 de octubre de 2012

Francisco Garrido Cobo: ¿fusilado o muerto en combate?

Republicanos de Líster hechos prisionero en Seseña. Tomada de: todoslosrostros


Nuestro buen colaborador y mejor amigo Santiago de Córdoba Ortega escribía recientemente en el Foro por la Memoria un artículo titulado “Para un republicano la fosa común es un lugar sagrado”, un emotivo artículo, más personal que histórico, donde nos narra las vicisitudes por las que tienen que pasar los historiadores a la hora verificar la información de los desaparecidos, poniendo incluso en cuarentena fuentes, supuestamente primarias, como lo son las actas de los registros civiles.


Pues bien, éste podría ser el caso que traemos hoy a colación. Hace poco más de un año, en agosto para más señas, se puso en contacto con nosotros Elena Rodríguez de la Rosa, nuera de Dolores Garrido Morente, que a su vez es hija de Francisco Garrido Cobo, nuestro protagonista de hoy. Dolores era aún demasiado pequeña, apenas tenía tres años de edad cuando su padre desapareció defendiendo la República contra la rebelión militar. La guerra la perdieron todos, unos más que otros, pero todos, instaurándose seguidamente una férrea dictadura de carácter nacional-católica que sumió en el silencio y en el olvido todo aquello que oliese a República, todo aquello que recordase a nuestros muertos. Muy poco de lo ocurrido trascendía en aquellas familias derrotadas, de estómagos vacíos y ropas enlutadas. Se estaba “más en el olvido que en la memoria”, como ha dicho magistralmente el poeta Alfredo González Callado. De hecho, los datos que tiene la familia de Francisco son como una porcelana rota envejecida. Eran tres hermanos -nos cuenta Elena como si quisiera unir los trozos-, Francisco, Socorro y Peligros Garrido Cobo. El padre de ellos  -se refiere a Manuel Garrido Montilla- trabajaba en esa época de guarda del paseo. A Francisco Garrido Cobo se le conocía en el pueblo por el mote de “Maravela”; se casó con Antonia Morente García y tuvieron una hija, Dolores Garrido Morente ,que actualmente vive en la calle Tolosa nº 3 de Porcuna. Peligros vivía en la C/ Santa Ana y Sacramentos en el Paseo de Jesús. Me han comunicado que estuvo sirviendo en la 7ª Brigada Mixta de Caballería hasta que lo fusilaron en Pozuelo de Alarcón.




Atrincheramiento en el frente de Madrid. Frente de batalla-gerion.

Pero, ¿qué nos dicen las fuentes históricas?. Lo primero que hacemos en estos casos es consultar el registro civil de Porcuna. En él podemos obtener algunas de las pistas sobre las que trabajar# más tarde. La sorpresa fue mayúscula, ya que tras nuestra consulta  encontramos la secuencia completa de Francisco Garrido Cobo, es decir, su acta de nacimiento, matrimonio y defunción; éste último poco probable si se trata de un represaliado o combatiente republicano como ya tuvimos ocasión de explicar en una anterior entrada. La documentación nos arrojó la siguiente información: Francisco nació en Porcuna un cinco de febrero de 1908 en el seno de una familia humilde. Sus abuelos fueron jornaleros y sus padres, Manuel Garrido Montilla y Dolores Cobo Montilla, también lo fueron, al igual que él y sus descendientes; viviendo todos en una de las barriadas más deprimidas de la época, en concreto en la calle Santa Ana, nº 16. Nada sabemos de su actividad política, aunque como obrero y jornalero suponemos que sería asiduo a la Casa del Pueblo, y muy previsiblemente estaría afiliado a alguno de los sindicatos de clase del momento. Sabemos que escribía, o por lo menos firmaba, como así lo atestigua su rúbrica en el acta de matrimonio con una buena caligrafía. Efectivamente, podríamos decir que Francisco aquél 3 de marzo de 1933, cuando ya había finalizado la campaña de la aceituna, se casó por dos veces. La primera con Antonia Morente García, su amada; la segunda, con la República, como así dejaba constancia el sello estampillado en su partida de matrimonio y por la que años después daría la vida. Tenían 24 y 23 años respectivamente. Eran jóvenes, como la república constantemente amenazada. Vivieron en la Calle Cristóbal López, 17; o bien en la Calle Tolosa, 3, donde residía la joven esposa. Allí tuvieron a su única hija, Dolores Garrido Morente, que por desgracia no tenemos el placer de conocer.


Lo más “jugoso”, sin duda, fue la partida de defunción, que es la que nos permite contrastar la información familiar con la histórica. Se inscribió su óbito un  23 de enero de 1945. En ella se dice que tenía 35 años de edad, dato incorrecto, pues en su partida de nacimiento, donde no consideramos que haya vicio o defecto de forma, se dice que nació en 1908, por lo que tendría 29 años de edad. Fue natural de Porcuna, provincia de Jaén, hijo de Manuel y Dolores, con domicilio en calle Tolosa, 3, (cuando en el acta de matrimonio era la calle Cristóbal López, 17) de profesión “jornalero” y de estado, casado con Antonia Morente García, de cuyo matrimonio deja una hija llamada Dolores, menor de edad. Se dice “que falleció en el frente de batalla del río Jarama, el 5 de enero de 1937, en acción de guerra”, y que su cadáver está enterrado en el cementerio del “campo de batalla” (sic). ¡Ésta es la literalidad!.


Lo primero que nos llama la atención es que falleciese en la famosa batalla del río Jarama. Y digo nos llama la atención porque de todos es conocida que ésta comienza como tal en febrero de 1937; y no en los prolegómenos de la misma, donde desde el 3 de enero se libra una durísima batalla por controlar la carretera de La Coruña. Las tropas republicanas, aunque aguantan el empuje de las columnas franquistas, no consiguen finalmente evitar el corte de la carretera el día 6 de enero y la toma de Pozuelo de Alarcón y Aravaca el día 7, estabilizándose el frente allí mismo. En esa “acción de guerra” perdería supuestamente la vida Francisco Garrido Cobo; o bien, como afirma su familia, fue ejecutado en las cercanías de Pozuelo de Alarcón al ser detenido, cosa bastante factible si tenemos en cuenta que a las tropas rebeldes que hacen frente son los mercenarios de Sáenz de Buruaga, que dejó todo un reguero de sangre y crímenes desde Andalucía hasta Madrid, pasando por Extremadura, con masacres sonadas como las de Baena o Badajoz.



José María Galán. Tomado de "Paisajes de la Guerrilla"


Si las fechas citadas en el acta de defunción son correctas, Francisco Garrido nunca pudo haber pertenecido a la 7ª Brigada Mixta, pues ésta fue creada, según Engels, el 27 de marzo de 1937; si bien es cierto que ésta “con dos batallones independientes” (Tarraco” y el “Águilas de la Libertad”) habrían “tomado parte en la batalla del Jarama” (Engels:1999). Por el contrario, siguiendo a González de Miguel, que ha historiado magníficamente la batalla, en aquella primera semana de enero de 1937, en los alrededores de Pozuelo se encontraban las fuerzas de Valentín González, “el Campesino”, la XI Brigada Internacional, que contaba con un batallón español y las de Gustavo Durán, pudiendo nuestro protagonista haber pertenecido a alguna de ellas. Otra posibilidad, por la que nos inclinamos, es que perteneciese a la 3ª Brigada Mixta, conocida también como Brigada Galán, compuesta principalmente por carabineros muy combativos, y en la que sabemos hubo varios porcunenses. Dicha Brigada, al mando José María Galán, según Engel, ocupó los alrededores de Pozuelo de Alarcón el 7 de noviembre de 1936, manteniendo constantes combates con las tropas sublevadas. El 29 de noviembre los rebeldes lanzaron una fuerte ofensiva en el sector, quedando mermada la brigada. Retirada del frente para su reorganización fue enviada a Andalucía el 26 de diciembre para taponar la brecha abierta por Redondo en el frente de Porcuna-Lopera. Pocos días después recibió la orden de volver a Madrid ante las ofensivas rebeldes en la carretera de La Coruña, cosa que hizo en tren el 3 de enero de 1937. Puede, como hipótesis, que el joven Francisco Garrido Cobo se incorporase en el frente de Porcuna a la Brigada,o bien que ya estuviese en ella. En este último caso, hay que recordar que una salida al paro endémico durante aquellos años fue la incorporación de la clase obrera al ejército o bien a los nuevos cuerpos en paralelo que se crearon a la odiada Guardia Civil, como el Instituto de Carabineros.


Pues bien, como podrán comprobar los lectores, hemos sido incapaces de dilucidar si Francisco murió fusilado o bien en el frente de batalla. Ahora bien, sí hemos conseguido algo importante, necesario y universal: que el nombre de Francisco Garrido Cobo, y todos los demás en este modesto recuerdo, no se borren de la Historia, con mayúscula, porque no hay peor injusticia que el olvido al que han sido condenados, primero por la fuerza del vencedor, luego, por la amnesia de la socialdemocracia (vs. posfranquista).


Gracias a la familia por los datos aportados. 

Nota: han sido consultados otros archivos como Ávila, Salamanca, Sevilla, Jaén, ...



Fuentes y bibliografía:


  • Testimonios de Dolores Garrido Morente (hija de Francisco Garrido Cobo), a través de su nuera Elena Rodríguez de la Rosa (14/08/2011).
  • Actas de nacimiento, matrimonio y defunción de Francisco Garrido Cobo. Registro Civil de Porcuna (Jaén). Consultado en 2011.
  • ENGEL, Carlos (2005): Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República (1936-1939). 2ª edición.
  • GONZÁLEZ DE MIGUEL, Jesús (2009): La batalla del Jarama. Febrero de 1937, testimonio desde un frente de la Guerra Civil. Madrid, Esfera de los Libros.

lunes, 8 de octubre de 2012

La metralla segó sus vidas: los casos de Antonio López Luque y Francisco Montoro Montes

Víctimas de un bombardeo de la aviación en la morgue. Valencia, 1937. GERDA TARO. El Público

Sumergirse en la historia, en la tragedia de las víctimas de una guerra, para nada, y digo bien, es plato de buen gusto. Son demasiadas las horas que hay que echar para cotejar y enhebrar la información disponible. ¡Mis compañeros, aquellos que bucean entre legajos del pasado, lo saben bien!. Es un trabajo arduo, un camino difícil no siempre comprendido, y menos aún compartido. A los historiadores  nos piden credibilidad, verosimilitud y objetividad con los hechos. A los demás, les basta con la conversión de la Historia en opinión, o lo que es lo mismo, mimetizar las sombras platónicas de la realidad.

Pues bien, dicho esto, y aprovechando el tirón que está teniendo últimamente la colaboración de familiares, amigos, e investigadores con nuestro proyecto, volvemos a pedir encarecidamente de nuevo la ayuda necesaria para intentar recuperar la memoria de dos personas que fallecieron en trágicas circunstancias. Nos estamos refiriendo a los paisanos Francisco Montoro Montes y Antonio López Luque.


La defunción de Francisco Montoro Montes se inscribió en el registro civil de Porcuna el 13 de enero de 1945, contaba con 36 años de edad,y era natural de Porcuna, provincia de Jaén, hijo de Antonio y Juana, con domicilio en calle Alta, sin especificar número, de profesión “jornalero” y de estado casado con Mercedes Pimentel (se desconoce el segundo apellido), de cuyo matrimonio quedaron tres hijos, llamados Isabel, María y Francisco Montoro Pimentel, todos menores de edad.


Ese mismo día también se inscribió la defunción de su cuñado Antonio López Luque, de 34 años de edad, natural de Porcuna, provincia de Jaén, hijo de Rafael y Francisca, con domicilio en calle 21 de octubre, sin especificar número, de profesión “jornalero” y de estado casado con Isabel Montero Montes, de cuyo matrimonio ha quedado un hijo, llamado Amador López Montero, menor de edad y soltero.


Las dos inscripciones se hacen a instancia de la superioridad (sic), sin que sepamos si es judicial o militar, o meramente un formalismo por parte del funcionario a la hora de rellenar el acta; haciéndose constar de paso, que se ignora otorgasen testamento. ¿Cuáles fueron entonces las razones de la inscripción fuera de plazo?. Lo primero que hay que advertirle al lector es que no todos los fallecidos durante la guerra, en las circunstancias que fueran, están inscritos en los registros civiles. Éstos, durante la dictadura franquista, apenas contabilizan un ínfimo porcentaje de víctimas republicanas o de izquierdas. Este es el caso de Porcuna, con apenas unas decenas de inscripciones, excluyéndose siempre que puede a los fusilados, con la finalidad de borrar los horrores provocados por el ejército sublevado. Cuando el régimen permite la inscripción puede ser por varias causas, destacando las siguientes: que la viuda vaya a contraer de nuevo matrimonio; evitar que el primogénito de la familia realice el servicio militar; o bien, poder optar a alguna de las cartillas de beneficiencia, subsidios o censo de viviendas de bajo coste.


Continuamos, finalmente, con la causa de la muerte. Francisco y Antonio, que eran cuñados, fallecieron en "las inmediaciones de Valencia el 18 de marzo de 1937 por bombardeo de aviación" (sic), entendiéndose que ésta era fascista. Sus cadáveres, según consta también en el acta, fueron enterrados en el cementerio de la ciudad del Turia, aunque tampoco habría que hacerle demasiado caso, ya que esas serían las referencias que les habría dado la familia al Juez o al Secretario municipal, que en este caso eran Cristóbal Muñoz Rodríguez y Juan Soriano Rodríguez, respectivamente.

Hasta aquí el positivismo de los datos y nuestra experiencia ante este tipo de documentos. A partir de aquí solo nos quedan incógnitas para acercarnos un poco más a la vida y muerte de Francisco y Antonio.

En aquellos años de guerra, de todos es conocido, Valencia funcionó como capital de la República. En ella, junto a la industria catalana, se producía de todo para abastecer al ejército republicano y a la población civil. Sus importante puertos eran un verdadero cordón umbilical con el exterior; y a la vez, dichos puertos e industrias eran el blanco preferido de la aviación y la flota rebelde. Por otro lado, Valencia se convirtió en escuela militar para formar la joven oficialidad del Ejército Popular de la República; amén de ser una de la comunidades con mayor número de refugiados que huían del frente.  

Bombardeo sobre Gandía el 26 de febrero de 1937. Tomado de RayosyCentellas

Valencia fue la tercera ciudad republicana, tras Madrid y Barcelona, que más sufrió los bombardeos fascistas durante la guerra de España. La ciudad fue asediada por mar y aire, y lejos de los tópicos patrios, fue bombardeada principalmente por barcos y aviones alemanes e italianos. No en vano, era la capital de la República, de ella emanaba todo. El historiador Eladi Mainar en el tomo XIV de la colección La Guerra Civil en la Comunidad Valenciana, editada por Levante-EMV, contabiliza 1.500 muertos en dicha Comunidad (sin incluir a los muertos en los hospitales), cifra, por otro lado, que no hemos podido cotejar con ninguna otra fuente.

El 18 de marzo de 1937 Valencia, sus inmediaciones, debió sufrir un nuevo bombardeo de aviones fascistas. En él, sin que hayamos podido contrastar su existencia, perdieron la vida los dos porcunenses, familiares políticos y que se encontraban juntos, cerca el uno del otro. Por la edad podría tratarse de milicianos republicanos de permiso en Valencia, o bien formándose en las escuela militar de suboficiales y oficiales. Por el parentesco, y la casualidad de estar los dos tan cerca, nos hace pensar que se podría tratar de refugiados de guerra (Porcuna había caido en manos fascistas el primero de enero de 1937), ya que por aquellas fechas aún no se habían movilizado las quintas; o bien, que llegaran a la capital en busca de avituallamiento para trasladarlo a Jaén u otro lugar. ¿Quién sabe?.

Descansen en paz, en cualquier caso.

FUENTE:

- Actas de defunción de Antonio López Luque y Francisco Montoro Montes. Registro Civil de Porcuna (Jaén). Consultado en 2011.