LEER: Desde los que hacemos posible Todos los Nombres de Porcuna, quisiéramos pedir disculpas a todas aquellas personas que se han puesto en contacto con nosotros a través de e-mail o facebook solicitando información sobre sus familiares, y que a día de hoy no les hemos contestado. Creo que son unas 25 peticiones las que tenemos sin atender, pero es que los medios de los que disponemos son escasos y el trabajo se nos acumula.

Gracias por vuestra paciencia, y esperemos contestar a vuestras peticiones lo antes posible.


- El monumento a la intolerancia y al fascismo se renueva en Porcuna (Jaén)
- El monumento a los "Caídos" sufre una gamberrada.
- Por la retirada de nombres y símbolos franquistas de Porcuna.
- Calles relacionadas con el franquismo y su exaltación en Porcuna
- La peculiar memoria histórica en Porcuna.

domingo, 2 de octubre de 2011

Francisco Garrido Mestanza

FRANCISCO GARRIDO MESTANZA

Cruz del Barranquillo

Cruz del Barranquillo (Torredonjimeno)

Nació en Porcuna el 20 de julio de 1883, hijo de Benito y Dolores, domiciliado en la Avda. Queipo de Llano, de profesión propietario, y casado con Teresa Torres Casado, de cuyo matrimonio han quedado ocho hijos llamados Milagros, María de los Ángeles, Dolores, Estrella, Manuel, Benito, Teresa, y Manuela, los dos primeros mayores de edad y los demás solteros y en primeras nupcias lo estuvo con Milagros Garrido Casado, dejando un hijo llamado José.

En su acta de defunción, inscrita en el registro civil de Porcuna con fecha de 8 de septiembre de 1939, se dice “que falleció en el sitio del Barranquillo, en el término de Torredonjimeno, el día 3 de septiembre de 1936 a altas horas de la madrugada, a consecuencia de muerte violenta. Que otorgó testamento ante el notario que fue de esta ciudad Manuel Aleu y Carrera y que fue asesinado por los marxistas con motivo del Alzamiento Nacional después de sufrir prisión y toda clase de vejaciones”. Tenía 43 años de edad.

En el diario sevillano de La Unión, se dice lo siguiente: “Francisco Garrido Mestanza, de 50 años y casado, con ocho hijos, propietario y cedista”.

En la Causa General se dice que tiene 50 años, propietario, exconcejal de derechas. Se dice que está enterrado en el cementerio de Torredonjimeno.

Su nombre, finalmente, aparece grabado en hueco relieve en el ábside de la Parroquia de la Asunción de Porcuna con el número siete de la “cruz de los caídos por Dios y por España”. También aparece dentro de la misma iglesia, en la Capilla de “las Ánimas”, conocida también como de “Los Mártires” en la posguerra, en el número 8.

El 14 de noviembre de 1934, por orden del Gobernardor Civil de Jaén, se decreta la suspensión de sus cargos de los concejales socialisttas “por ser su actuación contraria al régimen y peligrosa para el orden público” (sic), en clara alusión, sin duda, a su participación en los actos revolucionarios de octubre. Así, de esta manera, tiene entrada en el ayuntamiento de derechas nuevos concejales interinos proveniente de la CEDA (Confederación Españala de Derechas Autónomas), siendo Francisco Garrido Mestanza uno de los elegidos, acompañando a Gabino Fernández Rosales; Ramón Ruiz Corpas; Benito Pérez Bellido; Amador Quero Garrido; Francisco Millán Toribio; Manuel Ramos Moreno; Anselmo Hernández Conde y Javier Morente Garrido. Todos ellos serían depuestos por orden gubernativa el 21 de febrero de 1936, siendo repuestos los concejales socialistas, con Rafael Montilla García a la cabeza.

Francisco Garrido Mestanza ejerció desde noviembre de 1934 hasta febrero de 1936 como munícipe del Consejo Local de Primera Enseñanza, encargado de velar por el buen funcionamiento de éste. Aunque las actas capitulares para esos años son parcas en materia de educación, en las escasas intervenciones del edil, cabe destacar el blanqueo de escuelas del año 1935 y la presentación de un informe sobre la necesidad de los arreglos que tendrían que hacerse en el exconvento de San Francisco, sin que sepamos si se llevaron al efecto.

Casi para finalizar, decir que Garrido Mestanza tiene dedicada una calle en Porcuna, la antigua Ruy López, según se desprende del callejero publicado en Deporcuna.com, que dice de él textualmente: "destacado político de derechas y labrador porcunense, de distinguida familia local, que murió durante los sucesos derivados de la contienda civil de 1936 a 1939. El día 30 de julio de 1954 le fue dedicada la calle que antes se denominaría Ruy López".


Cruz del Barranquillo (Torredonjimeno)

 Detalle de la Cruz del Barranquillo, obra del cantero local Antonio Aguilera Ruedas, "Gronzón".

 
Entre los acusados y condenados de cometer algún tipo de acción contra él, tan solo hemos encontrado una referencia sobre Manuel Santiago Ramírez que fue acusado en el proceso sumarísimo y de urgencia de haber detenido a Francisco Garrido, siendo condenado por ello a 20 años de prisión, de los que cumpliría cuatro y un destierro prolongado en Córdoba.

Rogaríamos a familiares y amigos que nos ampliasen la información de la que disponemos. Gracias.

Fuentes:

- Sánchez Tostado, Luis Miguel (2006): La Guerra Civil en Jaén. Historia de un horror inolvidable. Colección Memoria Histórica, Jaén.
- CAUSA GENERAL DE JAÉN. TÉRMINO MUNICIPAL DE PORCUNA. Pieza número 67. Archivo Histórico Nacional. Caja 1006. Expte. 11. (28 de febrero de 1941).
- Registro Civil de Porcuna (consultado en 2011).
- Relación nominal que aparece en la “Cruz de los Caídos por Dios y por España”. Ábside lateral de la Iglesia parroquial de la Asunción (Porcuna).
- Relación nominal que aparece en la capilla de “Las Ánimas”, en el interior de la Iglesia Parroquial de la Asunción (Porcuna).
- Diario La Unión. Sevilla, 30 de marzo de 1937.
- Libro de Actas Capitulares del Ayuntamiento de Porcuna. Sesiones de 14 de noviembre de 1934 hasta el 21 de febrero de 1936. Archivo Histórico Municipal de Porcuna. Consultado en 2011.
- Callejero publicado en Deporcuna.com.

Relación nominal de las víctimas del terror franquista inscritas en el cementerio de Porcuna


En memoria de los represaliados por el franquismo

 "... víctimas de la dictadura franquista ..."

En noviembre de 2009 se inauguraba en el cementerio municipal de Porcuna dos monolitos con la inscripción de 118 nombres y apellidos "En memoria de los demócratas porcunenses, víctimas de la dictadura franquista por defender la libertad". Finalmente, tras un error, son 117 los que hay grabados en los mármoles. En las dos moles marmóleas aperecen tan solo las víctimas directas de la represión franquista, con alguna otra excepción, es decir, aquellos que fueron fusilados sumarísimamente con o sin pantomima judicial; los que fallecieron por la duras y extremas condiciones carcelarias; los muertos por disparos o acciones represivas de la Guardia Civil o elementos de Falange; y finalmente, aquellos que lograron huir del franquismo, para dar con sus huesos en los campos de concentración nazis. Quedan aún, pues, centerares de víctimas en el olvido, en esa caverna de la Historia de la que nadie parece acordarse para no abrir heridas, que los desmemoriados dicen que han cicatrizado.

La base documental sobre la que se sustentaron las inscripciones fue escasa, aunque contrastada con los registros civiles (salvo en algún caso), lo que nos dio pie a incorporarnos en la tarea de ir sumando nuevas víctimas al genocidio franquista. Efectivamente, desde enero de 2010 al 30 de septiembre de 2011, hemos localizado 43 nuevas víctimas mortales como consecuencia de la política de exterminio ideada por los golpistas a partir del 17 de julio de 1936. Nuestra investigación, evidentemente, no se ha resumido ahí, teniendo en la actualidad información documental y contrastada de 625 porcunenses que sufrieron algún tipo de represión, llámese directa, política o económica; sin que sepamos calibrar todavía la subyugación social a la que fueron sometidos/as centenares de familiares de los llamados "rojos". Por suerte, cada día son más las familias que rompen 70 años de silencio para narrar sus vidas, ... su cautiverio.

Represaliados por el franquismo

Detalle de los nombres inscritos


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Con esta entrada en el blog no pretendemos hacer un balance de la evolución de nuestras investigaciones, costosas, por otro lado, sino de presentarles a los familiares, a aquellas personas que quieran visitar el cementerio municipal, la relación nominal de los que se encuentran inscritos en los dos monolitos que "escoltan" a la escultura simbólica de la libertad. En dicha relación nominal, al margen del nombre y los apellidos, encontrarán algunas referencias personales; y sino aparecen, estaremos gustosos de ofrecerles, de donarles, todos y cada uno de los datos que tenemos sobre ellos.

Recuerden, como dice el aforismo popular, que "No están todos los que son, ni son todos los que están". Seguiremos sumando ... para no olvidar.



domingo, 25 de septiembre de 2011

Porcuna: posguerra y mujer

PORCUNA: POSGUERRA Y MUJER

Porcuna en la posguerra

La instantánea podría ser de cualquier rincón de la España de posguerra; pero obviamente no lo es. Se trata de una imagen tomada en Porcuna, en la puerta del mismo Ayuntamiento, remozado ya por el arquitecto Pajares, lo que nos da a entender que es posterior a 1945, cuando terminan las obras. Aunque parece un acto cotidiano, se trata en realidad de una fotografía de propaganda franquista, local, pero franquista. La composición de la imagen nos recuerda a una pintura religiosa. Arriba, en la pirámide, se encuentra el alcalde de la época, el venerado y excautivo Benito Garrigo Palacios, que sin percatarse del disparo del fotógrafo, grita a pulmón abierto en un intento de imponer siempre el orden. A su izquierda (nuestra diestra) el sempiterno párroco Rafael Vallejos Barranco, gritando también ante la caterva de féminas. A su lado, un escalón por debajo, aparece un sonriente señor calavérico, nariz puntiaguda,nada aria, que parece repatir cromos entre el nutrido grupo de mujeres que se arremolinan en su derredor. Sin duda es el protagonista del día, el repartidor de dádivas, aunque la mujer del peto blanco, presumiblemente perteneciente al “Auxilio Social”, lo tapa parcialmente, restándole el protagonismo requerido. Ella parece distraida, mirando al lugar opuesto del resto de la gente amontonada. Parece como sino fuese con ella aquella historia. No es así, no se confundan. Ella es la “auxiliar”, miembro de la “Sección Femenina”, que está para lo que ordenen y manden, que para eso está ahí. Luce, si se acercan, unos pendientes con forma de corazón, suponemos, que en representación del “Sagrado Corazón de Jesús”, que tanta sangre derramó por nosotros. En su regazo, aprieta una cajita de cartón, o eso parece. ¿Su contenido?: trocitos de papel, cupones de racionamiento, o quien sabe, quizás 500 gramos de lentejas, pardas, por supuesto, que las pintas escasean.



El resto de la imagen es homogénea, ninguna de las mujeres parece destacar por encima de la otra. “Todas son iguales”, en pobreza, nos referimos. Piramidalmente suben los escalones del Ayuntamiento en busca del “señor caláverico” (¿quién será?). Las viejas parecen viejas, y las jóvenes también son viejas. La mayoría luce su pelo con un moño recogido, y aunque la imagen es en blanco y negro, parece que éste último es el dominante en sus vestimentas. Otras, viudas quizás, aparecen atabiadas con velo, con ese burka impuesto por la moralidad en los años cuarenta del pasado siglo; y que con tanto celo vigiló nuestro “cura regente”, como le gustaba firmar en los partes y oficios de posguerra.

La señora del centro, togada y con su cartoncillo en la mano, respira con felicidad y satisfacción. Parece que ha conseguido lo que venía buscando. Parece que es invierno, por las pesadas ropas de algunos de los componentes; aunque no faltó el Sol, nacionalizado y estigmatizado por el nuevo régimen. Otro con el que no parece ir la historia, es nuestro guardia municipal, quizás jefe, quizás subjefe. La autoridad de aquellos años era temida hasta los límites más insospechados. El guardia municipal tenía derechos, derecho a golpear a quien le placiera.

Un caso llamativo, por la cotidianidad de su acto, por lo acostumbrada que estaba, es el de la señora, suponemos que mayor, que con la cabeza agachada, quizás por vergüenza, extiende su mano en una actitud pedigüeña. La autarquía, la represión, y el hambre, la han adaptado a las nuevas condiciones de vida. El ingenio español no tiene límites, y una mujer de posguerra, podía, no siempre, sacar adelante a toda una familia con las mondas de unas patatas. Bueno, mejor dicho, lo que quedaba de ella después de la guerra civil.



Al fondo de la imagen, en la cúspide, a nuestra izquierda, aparece otra mujer, arrugada como las pasas, que es la única que mira fíjamente al fotógrafo, delatando evidentemente desde dónde está hecha la misma. Su mirada es penetrante, impasible, como si le estuviese preguntando al fulano, ¿y tú te atreves a inmortalizar el día en el que dejamos de ser mujeres, para convertirnos en rebaño?. A lo que se le debió contestar con una cita de una gran mujer, Pilar Primo de Rivera, que dijo en 1942, que “las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho”.

En suma, una escena, que aunque pretendieran que fuese cotidiana, a efectos propagandísticos, no lo fue, pues los inicios del franquismo se fundamentan en la represión, el hambre y las cartillas de racionamiento. Las madres, las hijas, con sus maridos fusilados y sus novios en la cárcel, solo les quedó sobrevivir, y poder alimentar al resto del elenco familiar. Mujeres anónimas, por otro lado, a las que les estaremos eternamente agradecidos.

Notas:

La imagen pertenece al archivo personal del fotógrafo local Antonio Casado Moreno. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Germán Ruiz Saco, sacristán muerto de "forma violenta"

Capilla de los "Mártires". Porcuna

 "Santo Cristo de la Buena Muerte". Porcuna

GERMÁN RUIZ SACO


Luis Miguel Sánchez Tostado (2006) a la hora de hablar de Germán Ruiz Saco en su obra “La Guerra Civil en Jaén”, lo incluye dentro del “Censo de víctimas causadas por la izquierda en la provincia de Jaén (1936-1939), es decir, presume que es de derechas. Sus fuentes son los registros civiles, libros de cementerio y causa general. Sobre nuestro protagonista de hoy dice textualmente: “Germán Ruiz Saco, 35 años, sacristán, Porcuna. Lugar (se entiende que de su muerte): Porcuna, 1 de enero de 1937”. Una vez consultado por nosotros el registro civil de Porcuna, es evidente que Sánchez Tostado llega a estas conclusiones solamente por la partida de defunción, sin haber contrastado otras fuentes, y al ver que el muerto era “sacristán”,  por ende, entendió que era de derechas, sin pensar siquiera que era una víctima más del golpe de estado militar, sin color político defenido.

Pero veamos qué dicen las fuentes consultadas por nosotros. En el acta de defunción de nuestro sacristán se consigna lo siguiente: “nació en Porcuna en 1902, hijo de Manuel Vicente y María, domiciliado en calle José de Quero, nº 1, de profesión sacristán (sic), y de estado, soltero”.

Dicha acta fue inscrita en el registro civil de Porcuna con fecha de 3 de abril de 1940, y se dice “que falleció en el término municipal el primero de enero de 1937, a consecuencia de muerte violenta (sic)”. En el apartado de “consignándose además”, solamente se dice que “se ignora tenga otorgado testamento”. Llama la atención, entonces, como hemos visto en el resto de actas de defunción de aquellos que fueron asesinados por los “marxistas”, que no se utilice ninguna de las fórmulas habituales del martilogio, es decir, tales como “dicho interfecto con motivo del Glorioso Alzamiento Nacional fue encarcelado por las hordas marxistas quienes luego de vejarlo y maltratarlo fue asesinado” o  “asesinado por las hordas marxistas por su acentuado amor a Dios y a la Patria tenía”, y así sucesivamente. Tenía  35 años de edad cuando feneció por “muerte violenta”.

Nosotros hemos seguido indagando en las fuentes de la época, y por ejemplo, en  el diario sevillano de La Unión, utilizado por los represores como prueba inculpatoria, nada se dice sobre esta muerte, si bien es cierto, que en él solo aparecen los fallecidos en el Barranquillo (Torredonjimeno) y en el Cementerio de Porcuna los días 3 y 14 de septiembre y diciembre de 1936, respectivamente.

En la Causa General tampoco se dice nada de él. Nuestro siempre colaborar con el nuevo régimen, el “cura regente”, según rubrica, Rafael Vallejos Barranco, dice para la misma “que la persecución fue como ordinaria, la más infame, cobarde y soez y a consecuencia de la misma fueron asesinados (en los cinco meses que duró esta ciudad bajo el dominio rojo) veintiocho personas, entre ellas un sacerdote, llamado D. Felipe Vallejos Molina (su tío, para más señas), quien aparte de los demás fue especialmente azotado y martirizado, martirio que sufrió con verdadero espíritu de fortaleza y decisión, animando al mismo tiempo a los demás, a recibir la muerte después de haberles confesado; (...)”. Dicho informe fue firmado por el párroco el 5 de enero de 1942. Observamos, por tanto, que ningún religioso u afín fue asesinado o mereció una línea en dicho informe, al margen de su tío. Tampoco hemos encontrado ninguna otra referencia en los cientos de informes y denuncias llevadas a cabo por nuestro párroco.

Su nombre tampoco aparece grabado en hueco relieve en el ábside de la Parroquia de la Asunción de Porcuna, es decir, en la  “cruz de los caídos por Dios y por España”. Tampoco aparece dentro de la misma iglesia, en la Capilla de “las Ánimas Benditas”, conocida también como de “Los Mártires”, y presidida por el “Santo Cristo de la Buena Muerte”, financiado por los familiares de las personas de derechas que fueron asesinadas  por la “izquierda revolucionaria”, y cuyos cuerpos, parece ser, están sepultados en ella.

También hemos buscado en la “Historia de Porcuna” de Manuel Heredia Espinosa (1994), con idéntico resultado, ninguna referencia a nuestro encargado de la sacristía y demás funciones litúrgicas.

"Cruz de los caidos". Porcuna


En suma, aunque Sánchez Tostado incluye a Germán Ruiz Saco como una víctima más de la violencia roja, la parquedad descriptiva en su acta de defunción (“muerte violenta”); así como el resto de fuentes primarias consultadas y bibliografía más usual para Porcuna, nos hace pensar que su muerte no fue fruto de la represión o las armas republicanas o que muriese durante los bombardeos fascistas el primero de enero de 1937, pues si hubiese sido así, constaría en el acta de defunción. Parece entonces, que las hipótesis apuntan a que fue muerto por las “gloriosas armas nacionales” en la conquista de Porcuna. Que su muerte fuese violenta, y además, el lugar de la misma, sea el genérico “término municipal”, corroboran, si no esta muerte, algunos comentarios orales recogidos por nosotros, que no es otra que la represión comenzó ese mismo primero de enero,  cuando los africanistas ejecutaron de un pistoletazo a varias personas cerca del Humilladero, en la carretera que va a Arjona.  Y es que la fusilería “mora” no distinguió ideología alguna, mató y asesinó, porque esas eran la órdenes dadas por los golpistas.

Rogaríamos a familiares y amigos que nos ampliasen la información de la que disponemos. Gracias.



Fuentes:

- Sánchez Tostado, Luis Miguel (2006): La Guerra Civil en Jaén. Historia de un horror inolvidable. Colección Memoria Histórica, Jaén.
- Heredia Espinosa, Manuel (1994): Historia de Porcuna. Casa de Cultura. Ilustre Ayuntamiento de Porcuna.
- Informe del cura párroco, Rafael Vallejos para la CAUSA GENERAL DE JAÉN. TÉRMINO MUNICIPAL DE PORCUNA. Pieza número 67. Archivo Histórico Nacional. Caja 1006. Expte. 11. (5 de enero de 1942).
- Registro Civil de Porcuna (consultado en 2011).
- Relación nominal que aparece en la “Cruz de los Caídos por Dios y por España”. Ábside lateral de la Iglesia parroquial de la Asunción (Porcuna).
- Relación nominal que aparece en la capilla de “Las Ánimas”, en el interior de la Iglesia Parroquial de la Asunción (Porcuna).
- Diario La Unión. Sevilla, 30 de marzo de 1937.

martes, 13 de septiembre de 2011

Pablo Peláez García

Casas bombardeadas en Porcuna

 Grupo de requetés observan los efectos de la aviación fascista en la toma de Porcuna. 
Foto: presumiblemente Serrano.

PABLO PELÁEZ GARCÍA


Cuando hablábamos en una pasada entrada de Pablo Rosel Garrido decíamos que “poco, muy poco, sabíamos de él”. Lo mismo podemos decir de Pablo Peláez García, cuya defunción se inscribió  el 2 de marzo de 1937; llamando la atención, por tanto, que fuese inscrita su muerte el mismo día que la de Pablo Rosel. Decíamos entonces, y de paso le damos respuesta a algunos comentarios hechos con anterioridad, que son raras y extrañas las inscripciones de defunciones en el registro civil de Porcuna de aquellas personas que se habían decantado abiertamente en la defensa de la República. El porqué se inscribieron a estos dos milicianos el mismo día, y no a otros fallecidos en las mismas fechas es, sin duda, una incógnita que esperemos resolver algún día. 

Efectivamente, la toma de Porcuna por los africanistas el primero de enero de 1937, tras un fuerte bombardeo por parte de la aviación que redujo a cenizas las defensas republicanas, sembró de cadáveres el casco urbano y alrededores de Porcuna. Amén de los fallecidos civiles (no todos resgistrados), muchos de los combatientes muertos eran porcunenses, que nunca serían inscritos en el registro civil. Por otro lado, los fallecidos de derechas, así como los militares y falangistas muertos en combate, serían inscritos casi en su totalidad, llamando la atención, si cabe, que algunos de ellos no lo fuesen; o bien lo fuesen en otros términos municipales. 

Hospital de Porcuna

Membrete del Hospital de San Benito de Porcuna

Como decíamos, poco, muy poco sabemos de Pablo Peláez García, salvo lo que figura e su partida de defunción. Joven de 24 años, natural de Porcuna, hijo de Antonio y Esperanza, con domicilio en calle Derecha, 42, de profesión milicano (sic) y de estado civil soltero. Falleció en el Hospital de San Benito, el 31 de diciembre de 1936, a las 17 horas como consecuencia de heridas de metralla. La inscripción fue practicada en virtud de la certificación facultativa presentada (entendemos que médica). Firman como testigos Pedro Herrera Delgado y José María Soriano López.

Descanse en paz.

Fuentes:

  • Registro Civil de Porcuna (consultado en 2011).
  • Sánchez Tostado, Luis Miguel (2006): La Guerra Civil en Jaén. Historia de un horror inolvidable. Colección Memoria Histórica, Jaén.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Pablo Rosel Garrido


Pozo Ancho, lugar de numerosos suicidios y ¿asesinatos?

Paraje del Pozo Ancho, Porcuna

PABLO ROSEL GARRIDO



Poco, muy poco sabemos sobre Pablo Rosel Garrido. Las únicas referencias que conocemos de él nos provienen de su acta de defunción depositada en el registro civil de Porcuna. Dice así: Pablo Rosel Garrido, 22 años (nacido entonces en 1914), natural de Porcuna, provincia de Jaén, hijo de Andrés y de Manuela, domiciliado en calle Alta, nº 62, de profesión miliciano (sic). Falleció en el sitio del Pozo Ancho el día 31 de diciembre de 1936 a consecuencia de heridas por metralla. Su cadáver habrá de recibir sepultura en el cementerio de esta población (sic). La defunción se registró a las 11:50 minutos del 2 de marzo de 1937, siendo rubricadas por el juez municipal, Antonio Barranco Cobo y el secretario del juzgado, Juan Soriano Rodríguez.


Requetés poco después de la toma de Porcuna el 1 de enero de 1937. (Carrera de Jesús)

El hecho de que fuese inscrita su defunción en el registro civil de Porcuna tres meses después de su fallecimiento, no es un hecho usual en aquella época, donde el “rojerío” ni siquiera tenía ese derecho. De hecho, como miliciano, o combaiente en la defensa de Porcuna de los ataques de requetés, regulares y señoritos a caballo, solo tenemos un ejemplo más, inscrito por esas mismas fechas del que hablaremos en otra ocasión.
Sirvan, pues, estas líneas de recuerdo y homenaje para este joven que dio su vida en la defensa de Porcuna durante aquél gris mes de diciembre de 1936, cuando los requetés y los “moros”, allanado el campo por la aviación, entró a sangre y fuego en la localidad.
Fuentes:

- Registro Civil de Porcuna. 2011.
- Sánchez Tostado, Luis Miguel (2006): La Guerra Civil en Jaén. Historia de un horror inolvidable. Colección Memoria Histórica, Jaén.

martes, 6 de septiembre de 2011

Domingo Torralbo Lara

El Barranquillo. Torredonjimeno.

El 15 de Noviembre de 1940, la coporación municipal franquista de Porcuna acuerda erigir la "Cruz de piedra en el Barranquillo" (Torredonjimeno), en honor a los porcunenses fusilados por los "rojos" el 3 de septiembre de 1936.

DOMINGO TORRALBO LARA


Nació en Marmolejo en 1853, hijo de Domingo y Julia, domiciliado en calle Cervantes, nº 11, de profesión, electricista, y casado con Josefa Vila Lloreda, de cuyo matrimonio  quedaron dos hijos, llamados Antonio y Valerio..

En su acta de defunción, inscrita en el registro civil de Porcuna con fecha de 20 de octubre de 1939, se dice “que falleció en el sitio del Barranquillo, en el término de Torredonjimeno, el día 3 de septiembre de 1936 a altas horas de la madrugada, a consecuencia de muerte violenta. Que dicho interfecto con motivo del Glorioso Alzamiento Nacional fue encarcelado por las hordas marxistas quienes luego de vejarlo y maltratarlo fue asesinado. Se desconoce si otorgó testamento”. Falleció a la edad de 53 años.

En el diario sevillano de La Unión, se dice lo siguiente: “Domingo Torralbo, de 52 años, casado, con tres hijos, agente de la Compañía Mengemor (de electricidad)#. Persona de orden y perseguido porque los rojos creyeron que un día que falló la luz eléctrica fue una combinación con la Guardia Civil de esta localidad para echarse a la calle y aplastar el marxismo local”. Aunque tenemos que contrastarlo con otras fuentes, un testigo de aquellos días, que vivió con intensidad el día 18 y 19 de julio de 1936, nos dijo que la Guardia Civil “cortó” la electricidad del pueblo, en un acto evidente de proclamar el “bando de guerra” rebelde.

En la Causa General se dice que falleció el 3 de septiembre de 1936 en el paraje del Barranquillo (Torredonjimeno), que tiene 52  años, empleado, no pertenecía a ningún partido político, y que está enterrado en el cementerio de Torredonjimeno.

Su nombre, finalmente, aparece grabado en hueco relieve en el ábside de la Parroquia de la Asunción de Porcuna con el número 15 de la “cruz de los caídos por Dios y por España”. También aparece dentro de la misma iglesia, en la Capilla de “las Ánimas”, conocida también como de “Los Mártires” en la posguerra, en el número 24, aunque el apellido Torralbo aparece con "v".

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Del asesinato de Domingo Torralbo Lara, en el estado actual de nuestra investigación, no hay ningún acusado directamente.
Rogaríamos a familiares y amigos que nos ampliasen la información de la que disponemos. Gracias.


Fuentes:

- Sánchez Tostado, Luis Miguel (2006): La Guerra Civil en Jaén. Historia de un horror inolvidable. Colección Memoria Histórica, Jaén.
- CAUSA GENERAL DE JAÉN. TÉRMINO MUNICIPAL DE PORCUNA. Pieza número 67. Archivo Histórico Nacional. Caja 1006. Expte. 11. (28 de febrero de 1941).
- Registro Civil de Porcuna (consultado en 2011).
- Relación nominal que aparece en la “Cruz de los Caídos por Dios y por España”. Ábside lateral de la Iglesia parroquial de la Asunción (Porcuna).
- Relación nominal que aparece en la capilla de “Las Ánimas”, en el interior de la Iglesia Parroquial de la Asunción (Porcuna).
- Diario La Unión. Sevilla, 30 de marzo de 1937.
- Archivo Histórico Municipal de Porcuna.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Amador Quero Garrido




Nació en Porcuna el 5 de mayo de 1892, hijo de Francisco y Dolores, domiciliado en calle Gallos, nº 35, de profesión, zapatero, y casado con Peligros Garrido Puerto, de cuyo matrimonio  quedaron cuatro hijos, llamados Daniel, Amador, Francisco y Rafaela, menores de edad en 1944.

En su acta de defunción, inscrita en el registro civil de Porcuna con fecha de 29 de diciembre de 1944, se dice “que falleció en el sitio del Barranquillo, en el término de Torredonjimeno, el día 3 de septiembre de 1936 a altas horas de la madrugada, de heridas de armas de fuego. Que el causante murió por Dios y por España, asesinado por los marxistas, después de sufrir prisión y toda clase de vejaciones. No otorgó testamento”. Falleció a la edad de 44 años.

En el diario sevillano de La Unión, se dice lo siguiente: “Amador Quero Garrido, de 45 años, casado, con dos hijos, zapatero, concejal Radical. Se volvió loco y fue asesinado dentro de la cárcel”.

En la Causa General se dice que falleció el 3 de septiembre de 1936 en el paraje del Barranquillo (Torredonjimeno), que tiene 46 años, zapatero, exconcejal de derechas, y que está enterrado en el cementerio de Torredonjimeno.

Su nombre, finalmente, aparece grabado en hueco relieve en el ábside de la Parroquia de la Asunción de Porcuna con el número ¿? de la “cruz de los caídos por Dios y por España”. También aparece dentro de la misma iglesia, en la Capilla de “las Ánimas”, conocida también como de “Los Mártires” en la posguerra, en el número ¿?.

Amador Quero Garrido fue concejal interino por el Partido Republicano Radical, nombrado por el Gobernador Civil de Jaén que decretó la suspensión de sus cargos de concejales socialistas “por ser su actuación contraria al régimen y peligrosa para el orden público” (Sesión de Pleno de 14 de noviembre de 1934). En esa misma sesión fueron nombrados también los siguientes concejales conservadores: Gabino Fernández Rosales; Ramón Ruiz Corpas; Benito Pérez Bellido; Francisco Millán Toribio; Manuel Ramos Moreno; Anselmo Hernández Conde; Francisco Garrido Mestanza y  Javier Morente Garrido. 

Entre los acusados de cometer este crimen, entre otros, cabe citar a  Juan Juárez Rosel, panadero, militante del Partido Socialista y de la UGT, sargento republicano, que fue acusado directamente por Víctor Funes Pineda y Sebastián Pérez Bellido. Los dos dicen que es un “rumor popular que el encartado participó en los asesinatos del 3 de septiembre del Barranquillo”. En el consejo de guerra sumarísimo y de urgencia celebrado en Jaén el 28 de septiembre de 1939 fue condenado a la pena de muerte, que se ejecutó en el cementerio de San Eufrasio el 11 de abril de 1940. Sus restos descansan en la fosa 702 de dicho cementerio.
 
Rogaríamos a familiares y amigos que nos ampliasen la información de la que disponemos. Gracias.

Fuentes:

- Sánchez Tostado, Luis Miguel (2006): La Guerra Civil en Jaén. Historia de un horror inolvidable. Colección Memoria Histórica, Jaén.
- CAUSA GENERAL DE JAÉN. TÉRMINO MUNICIPAL DE PORCUNA. Pieza número 67. Archivo Histórico Nacional. Caja 1006. Expte. 11. (28 de febrero de 1941).
- Registro Civil de Porcuna (consultado en 2011).
- Relación nominal que aparece en la “Cruz de los Caídos por Dios y por España”. Ábside lateral de la Iglesia parroquial de la Asunción (Porcuna).
- Relación nominal que aparece en la capilla de “Las Ánimas”, en el interior de la Iglesia Parroquial de la Asunción (Porcuna).
- Diario La Unión. Sevilla, 30 de marzo de 1937.
- Expediente Sumarísimo y de Urgencia contra Juan Juárez Rosel, “Perinolo”. Archivo Tribunal Militar Segundo de Sevilla.
- Libro de Actas del Ayuntamiento Pleno de Porcuna. Noviembre de 1934. Archivo Histórico Municipal de Porcuna.