Grupo de requetés observan los efectos de la aviación fascista en la toma de Porcuna.
Foto: presumiblemente Serrano.
PABLO PELÁEZ GARCÍA
Cuando hablábamos en una pasada entrada de Pablo Rosel Garrido decíamos que “poco, muy poco, sabíamos de él”. Lo mismo podemos decir de Pablo Peláez García, cuya defunción se inscribió el 2 de marzo de 1937; llamando la atención, por tanto, que fuese inscrita su muerte el mismo día que la de Pablo Rosel. Decíamos entonces, y de paso le damos respuesta a algunos comentarios hechos con anterioridad, que son raras y extrañas las inscripciones de defunciones en el registro civil de Porcuna de aquellas personas que se habían decantado abiertamente en la defensa de la República. El porqué se inscribieron a estos dos milicianos el mismo día, y no a otros fallecidos en las mismas fechas es, sin duda, una incógnita que esperemos resolver algún día.
Efectivamente, la toma de Porcuna por los africanistas el primero de enero de 1937, tras un fuerte bombardeo por parte de la aviación que redujo a cenizas las defensas republicanas, sembró de cadáveres el casco urbano y alrededores de Porcuna. Amén de los fallecidos civiles (no todos resgistrados), muchos de los combatientes muertos eran porcunenses, que nunca serían inscritos en el registro civil. Por otro lado, los fallecidos de derechas, así como los militares y falangistas muertos en combate, serían inscritos casi en su totalidad, llamando la atención, si cabe, que algunos de ellos no lo fuesen; o bien lo fuesen en otros términos municipales.
Membrete del Hospital de San Benito de Porcuna
Como decíamos, poco, muy poco sabemos de Pablo Peláez García, salvo lo que figura e su partida de defunción. Joven de 24 años, natural de Porcuna, hijo de Antonio y Esperanza, con domicilio en calle Derecha, 42, de profesión milicano (sic) y de estado civil soltero. Falleció en el Hospital de San Benito, el 31 de diciembre de 1936, a las 17 horas como consecuencia de heridas de metralla. La inscripción fue practicada en virtud de la certificación facultativa presentada (entendemos que médica). Firman como testigos Pedro Herrera Delgado y José María Soriano López.
Descanse en paz.
Fuentes:
- Registro Civil de Porcuna (consultado en 2011).
- Sánchez Tostado, Luis Miguel (2006): La Guerra Civil en Jaén. Historia de un horror inolvidable. Colección Memoria Histórica, Jaén.

